La misa de León XIV en la Plaza de Cibeles dejó una imagen poco habitual fuera del circuito religioso clásico. La organización del viaje apostólico reunió a cerca de 30 creadores de contenido en una zona VIP de Madrid con una idea muy concreta, llevar el mensaje del Papa a las pantallas donde hoy pasa buena parte de la conversación pública.
No es un detalle menor. Cuando una cita religiosa reserva espacio a perfiles de YouTube y redes sociales, admite algo que muchas instituciones han tardado en asumir, que la atención ya no se disputa solo en templos, medios o actos presenciales, también en vídeos, clips y comunidades digitales muy segmentadas.
La plaza reunió a perfiles muy distintos y eso ya dice bastante
Entre los invitados apareció Belén Perales, creadora de El rosario de las 11, con casi 700.000 seguidores en YouTube. También acudieron María Jesús Villanueva, conocida como Susi Profe, con casi dos millones de suscriptores, Natalia, del canal Experimentos Caseros, con 3,2 millones, y Abril Casals, autora de Ánimo bombilla, con cerca de 20.000 seguidores.
La mezcla llama la atención porque no todos esos nombres proceden del mismo tipo de contenido. Hay divulgación religiosa, consejos pedagógicos, ciencia para gran público y mensajes personales, una combinación que acerca el acto a audiencias muy distintas y reduce la idea de un mensaje encerrado en su propio nicho.
Belén Perales, de 60 años y convertida recientemente, puso sobre la mesa esa percepción de comunidad visible en la plaza.
"Fíjate, ¡eh!, para que luego digan que no hay católicos, hay muchísimos." - Belén Perales, creadora del canal de YouTube El rosario de las 11
En su caso, además, la fe aparece ligada a un recorrido personal muy concreto. Contó que había pasado 37 años sin confesarse, que empezó rezando el rosario y que, después de una vida que define como muy buena, vive ahora la etapa más feliz de su vida.
Internet les dio alcance, pero no siempre les dio un sitio cómodo
Ahí surge una de las tensiones más claras del encuentro. Estos perfiles suman comunidades grandes, pero varios describen un entorno digital donde hablar de religión no siempre encaja con facilidad ni en la lógica de visibilidad ni en la comercial.
Belén Perales lo resumió con una queja directa sobre el lugar que ocupa este contenido en plataformas y conversaciones digitales.
"Nunca nos tienen en cuenta en las redes sociales. Nos han dado mucha caña por seguir a un crucificado, un crucificado que resucitó al tercer día, ¡eh!." - Belén Perales, creadora del canal de YouTube El rosario de las 11
Abril Casals, creadora de Ánimo bombilla y de 20 años, describió otra fricción mucho más terrenal. Es difícil encontrar marcas que quieran trabajar contigo cuando hablas de Dios, una limitación que toca de lleno la monetización y convierte la visibilidad en algo distinto a la sostenibilidad.
Ese punto importa porque en la economía del creador no basta con tener audiencia. Si una temática complica acuerdos comerciales, el proyecto puede crecer en comunidad y quedarse corto en ingresos, algo que cualquier perfil joven nota antes o después.
El gesto del Papa conectó con jóvenes que no siempre llegan por la vía clásica
María Jesús Villanueva, Susi Profe, llegó a Madrid tras recibir una llamada que no esperaba. Dijo que vive su fe diariamente y que acudir fue un regalo, sobre todo porque en un primer momento pensaba que no iba a poder estar presente.
"El gesto que [el Papa] hizo ayer del six-seven les ha impactado a los jóvenes, se ha generado feeling, eso mola porque consigues hacer oídos con eso, que te presten atención... Dios es muy importante." - María Jesús Villanueva, Susi Profe, creadora de contenido en YouTube
Su comentario apunta a algo muy reconocible en cualquier plataforma, el primer reto no consiste en explicar mucho, sino en lograr que alguien se detenga. Un gesto breve, una señal compartible o una actitud cercana puede abrir una puerta que un discurso largo no abriría de entrada.
Abril Casals lo leyó desde esa misma cercanía cuando dijo que el Papa les transmitió lo humano y cercano que es. En perfiles jóvenes y de tamaño más modesto, esa percepción pesa mucho porque la relación con la audiencia suele construirse desde la identificación antes que desde la autoridad.
La estrategia también buscó salir del público creyente de siempre
No todos los invitados hablaban desde una práctica religiosa activa, y ahí aparece otro matiz relevante. Natalia, del canal científico Experimentos Caseros y no practicante, definió la jornada como una experiencia única que hay que vivir.
La frase puede parecer breve, pero encaja con la idea de ampliar el alcance más allá del público ya convencido. La organización llevó a cerca de 30 creadores a una zona VIP en la Plaza de Cibeles y una portavoz explicó que todos ellos ayudarán a amplificar el mensaje del Papa para que llegue a otra gente, no solo a católicos.
Quique Mira, creador junto a María Lorenzo de contenidos sobre noviazgo y matrimonio desde una perspectiva cristiana, representa otra rama de ese mapa digital. Su trabajo gira alrededor de cómo compartir esa experiencia con Cristo y cómo vivir el noviazgo con Dios, un enfoque que traduce la fe a situaciones cotidianas y de pareja.
Incluso en el terreno familiar aparecen cambios que nacen en internet y regresan a casa. Abril Casals contó que sus padres eran reticentes al principio, pero ahora están felices y hasta se han acercado a la fe, un giro que muestra cómo estos contenidos no solo buscan audiencia, también alteran relaciones próximas.
Al final, la escena más reveladora quizá no estuvo solo en el altar ni en la plaza llena. Estuvo en esa combinación poco habitual entre una creadora recién convertida con casi 700.000 seguidores, una profesora con casi dos millones, una divulgadora científica con 3,2 millones y una joven de 20 años que admite lo más difícil, hablar de Dios puede darte comunidad, pero no siempre te da marcas.