El 85% de los 2,7 millones de seguidores de Núria Marín en TikTok tiene entre 25 y 45 años

Royal Salseo confirma que TikTok ya no es solo cosa de jóvenes: Núria Marín reúne 2,7 millones de seguidores, una audiencia mayoritariamente adulta y una visión crítica sobre el valor simbólico de las influencers y el éxito digital.

22 de junio de 2026 a las 16:56h
El 85% de los 2,7 millones de seguidores de Núria Marín en TikTok tiene entre 25 y 45 años
El 85% de los 2,7 millones de seguidores de Núria Marín en TikTok tiene entre 25 y 45 años

Hay una paradoja interesante en el fenómeno de Núria Marín. Defiende una mirada bastante clásica sobre quién merece la etiqueta de personaje público, pero al mismo tiempo ha levantado en TikTok una de las comunidades más grandes alrededor del cotilleo y la crónica social en español.

Su cuenta Royal Salseo suma 2,7 millones de seguidores y dibuja un cambio de fondo en el consumo de entretenimiento. No habla solo a adolescentes ni vive de una moda pasajera, porque el 85 % de sus seguidores son mujeres de entre 25 y 45 años.

Núria Marín discute la idea de que las redes pertenezcan solo a los jóvenes

Esa composición de audiencia encaja con una idea que la propia periodista viene repitiendo desde hace tiempo. Para Marín, el consumo digital ya no puede explicarse con el viejo cliché que reserva TikTok o Instagram a los más jóvenes.

"Dicen que las redes son algo solo para los jóvenes y no es verdad. Hay mucha gente de mediana y tercera edad consumiendo muchísimo contenido. Es un medio muy transversal". Núria Marín, periodista especializada en prensa del corazón

Lo relevante aquí no es solo el tamaño de la audiencia, sino su mezcla. Cuando una creadora reúne millones de seguidores y la mayoría cae en una franja de 25 a 45 años, la conversación deja de parecer un rincón de internet y empieza a funcionar como un medio de masas con códigos propios.

Su éxito digital convive con una mirada muy clásica sobre las influencers

Marín no compra del todo el relato de la fama nacida en redes. Ahí aparece una tensión llamativa, porque una de las voces que mejor ha entendido el lenguaje de TikTok mantiene reservas bastante claras sobre el prestigio cultural de las influencers.

"Soy muy conservadora con esto, un poco vieja escuela. Para mí las influencers no son personajes, son como yo. Se pusieron a hacer vídeos y les funcionó. Todavía no tienen glamour, no las admiro como puedo admirar a Victoria Beckham". Núria Marín, periodista especializada en prensa del corazón

Esa distancia dice bastante sobre cómo conviven dos lógicas dentro del mismo escaparate digital. Por un lado está la capacidad de generar atención y negocio. Por otro, sigue en pie una jerarquía simbólica donde no toda popularidad pesa lo mismo, aunque llene pantallas cada día.

El dinero llegó, pero no borró las dudas sobre cuánto vale una creadora

También en la monetización aparece una fricción que muchos creadores reconocen, aunque no siempre la expresen con tanta claridad. Ganar alcance no implica asumir de inmediato que ese trabajo tiene un precio alto.

"A mí me costó mucho creerme que mi contenido podía valer tanto dinero. Y me sigue costando. A veces tengo el síndrome del impostor". Núria Marín, periodista especializada en prensa del corazón

Ahí asoma una experiencia muy propia de la economía de creadores. El mercado puede poner cifras sobre la mesa, pero eso no evita la sensación de estar haciendo algo que durante años pareció informal, doméstico o incluso menor frente al trabajo de una redacción tradicional.

De hecho, su respuesta sobre un eventual regreso a un medio clásico suena bastante rotunda. Marín llegó a decir que volvería a una redacción solo si cerraran Instagram y TikTok, una frase que resume hasta qué punto su centro de gravedad profesional ya está en las plataformas.

La exposición en redes también le ha traído una pelea abierta con sus críticos

El escaparate digital da independencia, audiencia y dinero, pero también multiplica el desgaste. Marín ha denunciado que recibe una presión organizada para silenciarla, una acusación que coloca el foco en la parte menos amable de construir una voz pública en internet.

"Se nota de qué pie cojeo en algunas cosas y hay una voluntad organizada para silenciarme. Eso me molesta". Núria Marín, periodista especializada en prensa del corazón

No es un detalle menor cuando el negocio depende de estar presente, publicar y sostener una relación constante con la audiencia. En redes, la visibilidad no solo trae comunidad y contratos. También convierte cualquier posicionamiento en material de desgaste diario.

Junto a Javi Hoyos, Marín ha resumido esa mezcla de experiencia y cautela con una frase afilada sobre el oficio. Ambos recordaron que han visto a mucha gente de la tele acabar en la ruina, un contraste útil para entender por qué una periodista con 2,7 millones de seguidores mira el éxito digital con ambición y desconfianza al mismo tiempo.

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