El 76% de los diputados brasileños de 21 a 29 años electos es de derecha o extrema derecha

Influencers ligados al bolsonarismo transformaron millones de seguidores en escaños y votos, desplazando a figuras tradicionales en una política cada vez más dominada por las redes sociales.

18 de octubre de 2026 a las 12:32h
El 76% de los diputados brasileños de 21 a 29 años electos es de derecha o extrema derecha
El 76% de los diputados brasileños de 21 a 29 años electos es de derecha o extrema derecha

Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Brasil llevó a las urnas una tendencia que ya dominaba la pantalla del móvil. Influencers ligados al bolsonarismo convirtieron su alcance en redes en votos reales en las elecciones del 4 de octubre, hasta el punto de ocupar escaños en el Congreso y desplazar a figuras políticas con trayectoria nacional.

Ahí aparece una primera clave generacional. El Instituto de Democracia en Xeque calcula que el 76% de los diputados electos de entre 21 y 29 años son de derecha o extrema derecha, un dato que ayuda a explicar por qué la batalla política brasileña ya no pasa solo por los partidos, sino por quién domina el feed.

Las redes empujaron a candidatos jóvenes hasta la cima de la votación

Nicolas Ferreira, de 30 años, y Lucas Pavanato, de 28, fueron los dos diputados más votados del país, con cerca de tres millones de votos cada uno. En Instagram, la distancia con la política tradicional resulta difícil de ignorar, porque Ferreira reúne 23 millones de seguidores y Pavanato suma 5,5 millones.

En São Paulo, el patrón se repitió con una claridad poco habitual. Los cinco candidatos más votados a la Cámara de los Diputados tienen entre 28 y 37 años y acumulan entre dos y cinco millones de seguidores.

Mientras tanto, nombres conocidos como Marina da Silva, Simone Tebet y Gleisi Hoffmann perdieron sus escaños. La foto final sugiere algo incómodo para la izquierda brasileña, porque la notoriedad digital dejó de ser un complemento y pasó a funcionar como base electoral.

Eduarda Campopiano convirtió su audiencia en 1,9 millones de votos

Con 23 años, Eduarda Campopiano obtuvo 1,9 millones de votos y llegó al Congreso respaldada por una comunidad de 2,5 millones de seguidores en Instagram. Su caso concentra casi todos los rasgos de esta nueva camada de representantes, joven en edad y muy dura en discurso.

Campopiano defendió posiciones contra las cuotas para afrobrasileños, sostuvo que las mujeres deberían ocupar un rol doméstico y negó que el feminicidio exista como fenómeno específico. También afronta denuncias judiciales presentadas por la diputada Erika Hilton y por Sônia Guajajara, ministra de Pueblos Indígenas.

Al mismo tiempo, Campopiano inició un proceso contra otra influencer, a la que acusó de acoso sexual. Esa mezcla de confrontación ideológica, exposición personal y conflicto judicial encaja bien con una política que ya circula con las reglas de la viralidad.

Olavo de Carvalho sigue presente en el discurso de esta generación

Ferreira, Pavanato y Campopiano comparten referencias y enemigos políticos. Los tres toman como guía al ideólogo Olavo de Carvalho, ya fallecido, y cargan contra el feminismo, el marxismo cultural y la ideología de género.

Su mensaje también insiste en la defensa de la familia tradicional y en introducir principios bíblicos en la educación. No es un matiz menor, porque convierte debates culturales y religiosos en una oferta política fácil de empaquetar, repetir y escalar en redes sociales.

Ferreira llevó esa lógica al extremo cuando acusó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de enviar mensajes subliminales a pedófilos tras un comentario sobre el acceso de jóvenes al ginecólogo. En la conversación digital, una frase así viaja más rápido que un programa legislativo completo.

Brasil pasa 29 horas en redes y la política ya habla ese idioma

El brasileño promedio pasa 29 horas en redes sociales, un 60% más que la media mundial. Con ese nivel de exposición, no sorprende que los perfiles con millones de seguidores lleguen a la campaña con una ventaja que un partido tradicional difícilmente puede construir en pocas semanas.

Boaventura de Sousa Santos, sociólogo portugués, puso nombre a ese fenómeno.

"Sus comunidades digitales funcionan como movimiento político sin necesidad de organizaciones tradicionales" - Boaventura de Sousa Santos, sociólogo portugués

La frase ayuda a entender por qué el voto ya no depende solo de la maquinaria clásica, de los comités locales o de la estructura territorial. Para ciertos candidatos, la comunidad online cumple al mismo tiempo el papel de altavoz, militancia y blindaje identitario.

La izquierda también tiene rostros jóvenes, pero llega en desventaja

Aun así, la derecha no monopoliza el terreno joven. Ana Elisa, diputada electa de 21 años con tres millones de seguidores, asesora al presidente Lula en comunicación digital y representa un intento de responder en el mismo lenguaje.

Fue ella quien planteó que la izquierda perdió terreno en las redes tras la derrota electoral. El problema no parece solo ideológico ni generacional, sino también de formato, atención y capacidad para convertir presencia digital en votos contables.

El contraste final resulta difícil de esquivar. Mientras Marina da Silva, Simone Tebet y Gleisi Hoffmann perdieron sus escaños, Ferreira y Pavanato rozaron los tres millones de votos cada uno, y Campopiano llegó a 1,9 millones en un país donde el usuario promedio pasa 29 horas en redes sociales.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía