EEUU avisa: grabar contenido con visa turística y cobrar ya se considera trabajo

EEUU endurece el criterio para influencers, streamers y tiktokers: si viajan con visa turística y generan ingresos desde el país, pueden enfrentarse a cancelación de visa, deportación y restricciones futuras.

11 de junio de 2026 a las 15:05h
EEUU avisa: grabar contenido con visa turística y cobrar ya se considera trabajo
EEUU avisa: grabar contenido con visa turística y cobrar ya se considera trabajo

Viajar a Estados Unidos con visado turístico y ponerse a grabar contenido con ingresos de por medio ya no encaja en una zona gris cómoda para creadores, streamers o tiktokers. Washington ha dejado claro que, si el viaje tiene como único fin producir contenido como influencer y ese trabajo genera dinero desde suelo estadounidense, eso cuenta como trabajo.

La advertencia llega de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que fijan una línea práctica para un negocio que nació mucho después que muchas de las normas migratorias que hoy intentan aplicarse.

"Tener como único propósito de la visita la creación de contenido, como influencer, generando así ganancias provenientes de Estados Unidos mientras se está en el país, se considera trabajo y requiere la visa correspondiente" - Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos

Eso afecta de lleno a un perfil que se mueve con facilidad entre turismo, promoción, eventos y publicaciones patrocinadas. Para la visa B-2, la puerta de entrada habitual para ocio, vacaciones, visitas familiares o tratamientos médicos, el límite resulta bastante menos ambiguo de lo que muchos creadores podrían asumir.

La visa turística sirve para visitar, pero no para cobrar por trabajar

La B-2 permite entrar al país por motivos personales, pero prohíbe realizar actividades laborales o percibir ingresos por trabajo dentro de Estados Unidos. Si las autoridades concluyen que hubo incumplimiento, el coste no se queda en una simple advertencia.

La cancelación de la visa, la deportación y las restricciones para futuros viajes forman parte de las consecuencias previstas cuando un visitante rompe las condiciones de admisión. Para quien vive de campañas, colaboraciones y presencia internacional, el golpe puede afectar bastante más que a un viaje concreto.

Además, las autoridades estadounidenses añaden otro matiz delicado. Quienes entren bajo un programa de visitantes y cobren de una fuente estadounidense estarían infringiendo las condiciones de su estatus de admisión.

Trump quiere vigilar más de cerca a los creadores que crucen la frontera

Una fuente gubernamental anónima sostiene que la Administración de Donald Trump prevé endurecer las inspecciones en aeropuertos y garitas fronterizas sobre creadores que usan visado turístico para generar ingresos. El objetivo declarado sería proteger los empleos de los estadounidenses.

"Sus propios videos los delatan" - fuente gubernamental de Estados Unidos

La frase resume una realidad incómoda para la economía del creador. Lo que sirve para crecer en audiencia también puede convertirse en rastro de actividad profesional, sobre todo cuando el contenido muestra colaboraciones, desplazamientos por trabajo o monetización ligada al mercado estadounidense.

No hablamos de un nicho menor. Estados Unidos acogerá 78 de los 104 partidos del Mundial de fútbol, repartidos entre Los Ángeles, Nueva York, Miami, Dallas, Houston, Seattle, Atlanta y San Francisco, un escaparate enorme para creadores que viven de narrar eventos, viajes y marcas en tiempo real.

Los casos recientes enseñan que el problema ya no es teórico

Khaby Lame, que supera los 160 millones de seguidores en TikTok, fue arrestado en Las Vegas en junio de 2025 por permanecer en Estados Unidos tras expirar su visa. Acabó saliendo del país de forma voluntaria para evitar una orden de deportación.

Antes, en marzo de 2025, las autoridades deportaron a Leonel Moreno, conocido como el influencer migrante, después de que dejara de presentarse a citas obligatorias de supervisión ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

"No crucé el Río Grande para trabajar como un esclavo" - Leonel Moreno, influencer conocido como el influencer migrante

Son dos situaciones distintas, pero juntas muestran algo evidente. La notoriedad digital no reduce el escrutinio migratorio y, en algunos casos, incluso lo vuelve más visible.

Los abogados ven un choque entre leyes viejas y un trabajo que nació en internet

Vance Owen, abogado especializado en la industria del entretenimiento en Los Ángeles, lleva la discusión a un terreno más amplio. Su lectura no niega la norma, pero sí plantea el problema de encajar una actividad global y digital en leyes concebidas mucho antes de que existiera la figura del influencer.

"La tecnología avanza más rápido que las leyes y quizás estamos viendo una situación en la cual las leyes de impuestos, las leyes federales, se están acoplando a esta nueva situación de los influencers porque ellos no existían antes del internet. Es algo nuevo y algunas leyes fiscales tienen 100 años o más. Estamos viendo un choque entre la tecnología y leyes antiguas" - Vance Owen, abogado especializado en la industria del entretenimiento en Los Ángeles

Owen también apunta que no todos los supuestos son iguales. Si una persona entra de buena fe sin ser influencer y su fama aparece después, su interpretación es que eso no implicaría una violación automática de la ley.

Ahí aparece la pieza que complica cualquier control fronterizo rígido. La visa O-1 sí permite actividades profesionales remuneradas bajo determinadas condiciones para personas con habilidades extraordinarias en artes, negocios, ciencia o deporte, pero no todos los creadores encajan de forma clara en esa categoría.

La tensión está servida entre una industria que vive de moverse rápido y una normativa que puede castigar con cancelación de visa, deportación y vetos futuros. Y mientras millones de seguidores convierten un móvil en herramienta de trabajo, en la frontera basta una sospecha de ingreso profesional para que el viaje deje de parecer turismo.

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