Dos sofás meados por mascotas: Isabella Ladera los vende en Instagram por 3.000 dólares

La influencer Isabella Ladera puso a la venta dos sofás usados por 3.000 dólares y admitió que sus perros y gatos los orinaron; aunque intentó lavarlos, dice que el olor sigue pesando en la decisión de venderlos.

21 de septiembre de 2026 a las 13:49h
Dos sofás meados por mascotas: Isabella Ladera los vende en Instagram por 3.000 dólares
Dos sofás meados por mascotas: Isabella Ladera los vende en Instagram por 3.000 dólares

Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Vender muebles por Instagram no tiene nada de raro. Lo llamativo aparece cuando el lote incluye dos sofás usados por mascotas, con manchas de orina reconocidas por la propia vendedora, y aun así arranca en 3.000 dólares.

Isabella Ladera, influencer venezolana y pareja de Hugo García, ha puesto a la venta las dos piezas a través de sus historias. La propuesta mezcla urgencia por recuperar parte del gasto con un detalle que cambia por completo la percepción del comprador.

"Los dos por 3K, ¿quién dice yo? Pero hay una situación. Es que, como tengo perros y gatos, los dos muebles que compré están meados. Lo intentamos lavar, pero yo cuando huelo algo de algún lugar y así ya no huele, no hay manera de que ese olor se salga de mi cabeza, por lo que quiero venderlos". - Isabella Ladera, influencer venezolana

A partir de ahí, la conversación dejó de girar solo alrededor del precio. También entró en juego el estado real de los sofás, sobre todo porque la propia Ladera admite que el intento de lavado no resolvió el problema para ella.

El precio que pide reduce mucho la rebaja real

Uno de los sofás, en color verde, costó más de 3.000 dólares. El otro, en color morado, rondó los 2.000 dólares, así que el desembolso original superó claramente los 5.000 dólares.

Dicho de otra manera, la oferta por ambos arranca en 3.000 dólares y no baja ni a la mitad del gasto inicial. Para quien mire la operación desde fuera, ahí está la fricción evidente entre depreciación esperable y precio de salida.

"El verde me costó más de 3.000 dólares y el morado, que me acaba de llegar hace poco, me costó alrededor de 2.000 dólares. Los voy a rematar para recuperar alguito". - Isabella Ladera, influencer venezolana

Ese verbo, rematar, sugiere una liquidación agresiva. Sin embargo, las cifras cuentan otra historia, porque la rebaja existe frente al precio de compra, pero sigue siendo alta para unos muebles cuyo principal problema afecta justo a lo que más pesa en un sofá usado, el olor.

Las dudas de los usuarios llegaron por una razón bastante concreta

En redes sociales, varios usuarios han cuestionado la conveniencia de la oferta. No sorprende, porque comprar un sofá de segunda mano ya obliga a confiar en su estado, y aquí la objeción más delicada la expone la vendedora sin rodeos.

Además, uno de los muebles morados llegó hace poco, lo que introduce otro matiz incómodo. Si un sofá casi recién recibido entra tan rápido en reventa y con ese antecedente, el precio deja de ser el único filtro para el posible comprador.

La escena queda resumida en una cifra y un problema difícil de separar. Dos sofás por 3.000 dólares pueden sonar tentadores sobre el papel, pero la discusión pública se ha quedado enganchada a otra cosa, que ambos están meados.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía