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Entrar a un estadio con una acreditación de prensa caducada puede parecer una picaresca de creador en busca de directo, pero en Estados Unidos la jugada ha terminado con consecuencias penales. Beni Marmol y Pato Perrotta, dos creadores de contenido con 273.000 y 525.000 suscriptores, fueron detenidos en Miami durante el partido del Mundial entre Portugal y Colombia.
La acusación no gira alrededor de una simple confusión en el acceso. Las autoridades sostienen que ambos usaron una credencial vencida de un partido anterior y que lograron superar tres controles de seguridad antes de que los interceptaran, un detalle que convierte el episodio en algo más serio que un intento fallido de colarse.
La entrada al estadio acabó en una acusación que puede pesar mucho
Durante la intervención, Beni Marmol explicó a los agentes que quería entrar para retransmitir el encuentro en directo. Pato Perrotta, por su parte, afirmó que una empresa de comunicación lo había contratado para cubrir el evento y que llevaba la acreditación con la que intentó acceder, aunque ya no era válida.
Ahí está una de las claves del caso. No se les acusa solo de acceder sin permiso, sino de interferir en un evento deportivo o de entretenimiento, una figura que puede escalar a delito grave de tercer grado si la investigación concluye que actuaron de forma coordinada.
La pena puede llegar a cinco años de prisión y a una multa de hasta 5.000 dólares. Para cualquiera que vea estas credenciales como una puerta flexible, la cifra cambia por completo la lectura del episodio.
Miami dejó una escena que va mucho más allá del intento de retransmitir
El contexto también importa. La detención ocurrió en pleno Portugal contra Colombia, un partido del Mundial con controles reforzados y una presión de seguridad muy distinta a la de cualquier evento menor, algo que ayuda a entender por qué el caso ha escalado tan rápido.
No hablamos de perfiles anónimos. Entre ambos suman 798.000 suscriptores, una dimensión suficiente para convertir cualquier cobertura en contenido de alto alcance y, al mismo tiempo, para aumentar el foco sobre cómo acceden a espacios restringidos.
El representante de los dos confirmó que están en libertad provisional. También precisó que tienen prohibido acercarse a los estadios del Mundial mientras siga abierto el proceso judicial.
Además, ese mismo representante aclaró que no existe por ahora ninguna orden de deportación contra ellos. Ese matiz rebaja una de las especulaciones más previsibles en un caso así, pero no cambia el dato central, que ambos afrontan una acusación penal por un acceso presuntamente ilegal en uno de los entornos más vigilados del torneo.