YouTube ya no solo fabrica audiencia. También está enviando directores a la taquilla comercial con cifras que hace nada parecían reservadas a estudios mucho más asentados, y el terror lleva la delantera en esa mudanza del móvil a la sala.
Kane Parsons, director británico-estadounidense de 20 años, lo acaba de demostrar con Backrooms. Su primer largometraje recaudó 118 millones de dólares en cines de todo el mundo el pasado fin de semana, con 81,4 millones procedentes de Norteamérica y Canadá.
La cifra impresiona más cuando entra el coste en la ecuación. Backrooms logró 38,4 millones de dólares en un solo día en Estados Unidos con un presupuesto de 10 millones, y además superó el arranque de Civil War, la película de Alex Garland que había firmado 25,5 millones.
Internet colocó a Kane Parsons en los cines antes de cumplir 20 años
Antes de ese salto, Parsons ya había construido una comunidad propia bajo el nombre de Kane Pixels. El primer capítulo de su serie de cortos Backrooms debutó en YouTube en 2022, superó los 80 millones de visualizaciones y A24 le ofreció llevarla al largometraje cuando él tenía 16 años.
Su caso ayuda a entender por qué estas películas no llegan frías a cartelera. Arrastran una base de seguidores que conoce la idea, comparte clips, comenta teorías y convierte un estreno en un evento previo, algo muy valioso cuando el presupuesto obliga a afinar cada dólar.
"Nací el mismo año que YouTube. No sigo la cultura cinematográfica tradicional ni nada por el estilo. Internet ha llenado el espacio de mi vida que en otros directores ocuparía Hollywood". - Kane Parsons, director de Backrooms
En pantalla, Backrooms apuesta por una estética de videocámara de los años 90 y una trama protagonizada por Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve. La película llega a las salas españolas este viernes, después de haber convertido un universo nacido online en un título comercial de gran alcance.
También el público acompaña ese origen digital. Más de la mitad de quienes fueron a ver Backrooms el pasado fin de semana tiene 25 años o menos, mientras solo el 15% supera los 35 años.
Otro youtuber ya convirtió un thriller barato en 155 millones de dólares
No es un caso aislado. Curry Barker, youtuber de 27 años, ha recaudado más de 155 millones de dólares en la taquilla mundial con Obsession, un thriller psicológico con un presupuesto inferior a un millón de dólares.
La relación entre coste y resultado vuelve a ser el detalle que cambia la lectura. Cuando una película hecha con menos de un millón supera los 155 millones, la conversación deja de girar solo en torno al fenómeno viral y pasa a tocar un modelo de producción mucho más ligero.
Obsession, además, ganó tres premios en el festival de Sitges. Su estreno en salas españolas está fijado para el 26 de junio, dos años después del lanzamiento en YouTube de Milk & Serial, también dirigida por Barker.
"YouTube se ha convertido en una fuente de creatividad indispensable sobre todo para el cine de terror y también para la animación con formatos, texturas y temáticas que son poco habituales de ver en el cine convencional". - Ángel Sala, director del festival de Sitges
Ese diagnóstico explica por qué el terror aparece una y otra vez en esta oleada. Es un terreno donde la textura visual, la incomodidad y el hallazgo formal pueden pesar tanto como el presupuesto, y ahí los creadores que nacieron en internet juegan con ventaja.
La maldición de Shelby Oaks, dirigida por el crítico de YouTube Chris Stuckmann y financiada en parte por sus seguidores, llegó a los cines españoles el 20 de febrero. Iron Lung, escrita, dirigida y autofinanciada por el youtuber Mark Fischbach, manejó 4 millones de presupuesto y recaudó 50 millones en salas de todo el mundo.
El boca a boca online está empujando a un público joven hacia la taquilla
Mark Kincey, cineasta brasileño de 24 años afincado en Canadá que usa YouTube como plataforma de distribución, aporta una pista sobre la mecánica de este tirón. Su mirada pone el foco menos en el algoritmo y más en una relación previa con la audiencia.
"El gran éxito de Backrooms y Obsession se debe a que, desde el principio, sus directores se ganaron al público gracias al boca a boca generado en internet". - Mark Kincey, cineasta
Ángel Sala, director del festival de Sitges, amplía esa lectura al comportamiento del público joven y al trasvase entre pantallas. Para él, no se trata solo de ver clips en casa, sino de una conexión que también empuja a pagar una entrada.
"Con todo ello hay una generación de creadores que están desembocando en el cine con gran éxito y esto solo es el principio. Posiblemente estamos descubriendo la gran fuente de contenidos y de talento para un cine de terror que está viviendo una gran época de éxito comercial y que ahí sí que encuentra una conexión especial con un público más joven que también está dispuesto no solo a ver esos contenidos en el ordenador o el móvil sino en las salas de cine". - Ángel Sala, director del festival de Sitges
Sala remata esa idea con una imagen menos cómoda y bastante concreta para la industria del terror. Habla de una burbuja de contenidos y de éxito, un término que sugiere tanto abundancia como riesgo de saturación.
"Todo ello hace que estemos ante la explosión de una nueva burbuja de contenidos y de éxito para el cine de terror en YouTube". - Ángel Sala, director del festival de Sitges
De momento, los números pesan más que la cautela. Backrooms reunió 118 millones de dólares en un fin de semana con 10 millones de presupuesto, Obsession superó 155 millones con menos de un millón y más de la mitad del público de Backrooms tenía 25 años o menos.