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La muerte de Manjeet Kaur deja una cadena de fechas, omisiones y acusaciones que va mucho más allá de la imagen pública de una creadora con más de 150.000 seguidores en Instagram. La influencer india, de 28 años, murió el 26 de agosto en el Instituto de Postgrado de Educación e Investigación Médica de Chandigarh tras sufrir quemaduras en entre el 40 y el 45 % de su cuerpo.
Tenía además un hijo de 7 años y, cuando los forenses practicaron la autopsia, confirmaron que cursaba la séptima semana de embarazo.
Las autoridades tratan el caso como un secuestro que terminó en asesinato
La investigación en Chandigarh ya no gira en torno a un accidente doméstico. Las autoridades registraron el suceso como un posible caso de secuestro y asesinato, un giro que choca con la primera explicación que circuló tras el ataque, cuando las quemaduras se atribuyeron a la fuga de una bombona de gas petroquímico.
La denuncia presentada por Kanta Devi, madre de la víctima, sitúa el origen del caso el 3 de julio en el Sector 34 de Chandigarh. Allí, según su relato, dos hombres identificados como Shubhi y Pinda citaron a la joven, la metieron en un vehículo y la trasladaron hasta una zona boscosa de Morinda.
Después, siempre según esa denuncia, la ataron a un árbol y le prendieron fuego.
Una amiga logró apagar las llamas, pero la declaración policial nunca llegó
En medio del ataque apareció una intervención decisiva. Una amiga de Manjeet Kaur apagó las llamas con una manta, un gesto que permitió trasladarla primero a un hospital en Morinda, después al Hospital Max de Mohali y finalmente al Instituto de Postgrado de Educación e Investigación Médica.
Durante semanas, el caso avanzó entre hospitales y versiones cruzadas. La víctima recuperó la consciencia a principios de agosto, pero la declaración policial que su madre había solicitado en la comisaría de Kharar Sadar nunca llegó a producirse.
La familia amplió las acusaciones mientras dos sospechosos siguen huidos
Ahora mismo, Shubhi y Pinda tienen orden de arresto y continúan en paradero desconocido. La causa añade otra capa de conflicto porque la familia también señaló a un tercer hombre, Rinku, al que acusa de negarse a contraer matrimonio con Manjeet Kaur y de presionarla para interrumpir el embarazo.
No es un detalle menor. La autopsia confirmó ese embarazo de siete semanas después de la muerte, de modo que la investigación mezcla un presunto secuestro, un ataque con fuego y un contexto personal que la familia considera clave para entender lo ocurrido.
Al final, la mayor fricción del caso sigue en un punto muy concreto. Durante los primeros días, las quemaduras se vincularon a una fuga de gas, pero la investigación terminó registrada como un posible secuestro y asesinato mientras dos de los señalados siguen desaparecidos.