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Un vídeo real, un precio que no cuadra y una dirección que lleva a un estanco. Así circula la presunta estafa que Mariona Ferré ha denunciado en Instagram tras detectar que usaban su imagen sin permiso para vender un dispositivo facial de Medicube.
Ferré, influencer de Reus y exparticipante de La isla de las Tentaciones 7 en 2024, desmintió cualquier relación con la web que anuncia el AGE-R Booster Pro. La maniobra aprovecha material auténtico publicado meses atrás durante una colaboración con la marca oficial y lo recorta para fingir un respaldo que ella niega.
El anuncio rebaja el precio y ahí aparece la primera señal
Hay un dato que coloca el caso en terreno sospechoso casi de inmediato. La página fraudulenta ofrece el AGE-R Booster Pro por 49,90 euros, muy por debajo de los 189 euros que marca su precio oficial.
En productos de cuidado facial con cierto tirón en redes, una diferencia así no funciona como simple oferta agresiva. Funciona más bien como anzuelo para quien reconoce el aparato, ve una cara conocida y actúa antes de comprobar quién está detrás de la venta.
La dirección de la supuesta empresa tampoco resiste una comprobación básica
No solo falla el precio. La dirección que la web muestra como sede de la empresa corresponde en realidad a un estanco de Barcelona, un detalle que desmonta la apariencia comercial que intenta proyectar el anuncio.
Esa mezcla entre imagen prestada y datos societarios poco creíbles dibuja un patrón bastante reconocible en fraudes online de consumo. Primero buscan legitimidad visual y después la rematan con una fachada administrativa que, al mirarla de cerca, no encaja.
Mariona Ferré desautoriza el uso de su imagen en esa venta
Lejos de dejar espacio para la duda, Ferré negó cualquier patrocinio o colaboración con la página fraudulenta. Su aviso corta de raíz la idea que transmite el vídeo manipulado, que intenta presentar la venta como una promoción avalada por ella.
Meses antes sí había existido una colaboración real con la marca oficial, y precisamente ahí está el punto más delicado del caso. Los responsables habrían reutilizado ese contenido para darle al engaño una apariencia familiar y creíble ante quienes ya habían visto a la influencer asociada al producto.
El problema no está en el dispositivo, sino en quién intenta venderlo
El AGE-R Booster Pro que aparece en el anuncio pertenece a la marca coreana Medicube. Eso vuelve más eficaz la maniobra, porque no inventa un producto inexistente, sino que toma uno reconocible y lo coloca dentro de una tienda ajena a cualquier canal legítimo.
Para el usuario, esa diferencia lo cambia todo. No hablamos de elegir entre una oferta mejor o peor, sino de distinguir entre la marca oficial y una web que usa una imagen conocida, rebaja el precio hasta 49,90 euros y sitúa su supuesta sede en un estanco de Barcelona.
Ferré ya ha trasladado los hechos a Medicube para que la marca adopte las medidas correspondientes. Entre los 189 euros del canal oficial y los 49,90 euros del anuncio sospechoso cabe justo la distancia que suele separar una compra real de un fraude.