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La justicia chilena declaró culpable de femicidio a Andrés Alejandro Enrique Sutar por el asesinato de Javiera Jiménez Galleguillos, una joven de 23 años que había desaparecido el 27 de agosto de 2022 durante un viaje a Calama. El fallo del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Antofagasta cierra una parte del caso, pero deja intacta la dimensión más dura para la familia.
Javiera Jiménez no era una figura anónima en redes. Reunía casi 40.000 seguidores en Instagram y 100.000 en TikTok, una visibilidad que convirtió su desaparición en un caso seguido de cerca y que, al mismo tiempo, hizo más visible el contraste entre su vida pública y la violencia del crimen.
El tribunal lo declaró culpable y descartó otros tres delitos
El tribunal condenó a Sutar por femicidio y lo absolvió de los cargos de porte ilegal de arma de fuego, municiones e inhumación. La resolución distingue con claridad entre el delito principal y las acusaciones accesorias que no prosperaron en esta etapa del juicio.
Durante la investigación, las diligencias establecieron que Sutar atacó a Javiera Jiménez en la Ruta B-400, le quitó la vida, enterró su cuerpo, le prendió fuego e intentó cubrirlo con piedras. La secuencia describe un crimen con varias acciones sucesivas y un intento posterior de ocultamiento.
Después de más de un año desde la desaparición, Sutar fue detenido en Bolivia en enero de 2024.
La madre de Javiera retrata un proceso marcado por el dolor y las contradicciones
Gladys Galleguillos, madre de la víctima, ha seguido el proceso como una pelea judicial y también como una batalla contra versiones falsas que, en sus palabras, agravaron el daño para la familia.
"El proceso fue doloroso porque él se burló de nosotros. Fueron tantas mentiras, tantas contradicciones" - Gladys Galleguillos, madre de Javiera Jiménez Galleguillos
En otra de sus declaraciones, Gladys Galleguillos relató que Sutar instaló versiones falsas sobre el paradero y la vida de su hija. También sostuvo que llamaba a una amiga de Javiera para reforzar esa confusión y simular una situación que no existía.
La madre de Javiera afirmó que nunca recibió una petición de perdón ni una señal de arrepentimiento. Además, rechazó que la defensa intente presentar como colaboración el hecho de haber hablado sobre el lugar donde estaba el cuerpo después de un año y medio, y añadió que ni siquiera indicó el punto exacto.
La familia pide presidio perpetuo calificado por un femicidio íntimo
Gladys Galleguillos reclama la pena máxima y sitúa el centro del caso en la relación que existía entre ambos. El tribunal lo declaró culpable de femicidio íntimo porque eran pareja y vivían juntos, un elemento que para la familia define la gravedad del crimen y el riesgo de una eventual salida futura.
También recordó que Sutar tiene una condena anterior por robos de cables de cobre. Su temor no gira alrededor de una abstracción judicial, sino de una posibilidad concreta que resumió con crudeza al advertir que, si no recibe la perpetua, podría volver a la calle.
Javiera tenía 23 años y una vida que su familia describe con detalle
Más allá del alcance de sus redes, la familia insiste en fijar la imagen de Javiera en su vida cotidiana. Gladys Galleguillos la describió como una joven bondadosa, trabajadora y volcada en ayudar a otras personas.
A los 20 años ya había comprado su auto 0 km. Estudiaba Odontología, trabajaba en una AFP y vendía ropa, una combinación de estudios, empleo e iniciativas propias que dibuja una rutina exigente y, al mismo tiempo, una independencia poco común a esa edad.
La distancia entre esa vida en marcha y la forma en que terminó el caso aparece en un dato imposible de suavizar. Javiera desapareció el 27 de agosto de 2022 y la investigación concluyó que fue asesinada en la Ruta B-400, enterrada, quemada e intentaron ocultarla con piedras.