Cuentas de IA sobre alimentación ya suman 23 millones de seguidores y difunden bulos como si fueran expertos

Un análisis de más de 100 perfiles falsos en TikTok e Instagram revela cómo la IA fabrica consejos de alimentación con apariencia creíble, gran alcance y capacidad para erosionar la confianza en la evidencia científica.

31 de julio de 2026 a las 15:56h
Cuentas de IA sobre alimentación ya suman 23 millones de seguidores y difunden bulos como si fueran expertos
Cuentas de IA sobre alimentación ya suman 23 millones de seguidores y difunden bulos como si fueran expertos

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Millones de personas siguen consejos de cocina saludable en redes sociales sin saber que, en muchos casos, no hay nadie al otro lado. Miguel Ángel Lurueña, tecnólogo de los alimentos y autor de Gominolas de Petróleo, ha revisado más de un centenar de perfiles de TikTok e Instagram creados con IA y el patrón se repite con una facilidad inquietante.

La escala ayuda a entender el problema. Los perfiles falsos analizados reúnen 23 millones de seguidores en Instagram, mientras la cuenta personal de Lurueña suma 165.000, una distancia que retrata qué tipo de mensaje circula mejor cuando el algoritmo empuja y el usuario baja la guardia.

"Todos tienen dos cosas en común, que difunden bulos sobre alimentación y que ninguno existe, aunque millones de personas crean que son reales" - Miguel Ángel Lurueña, tecnólogo de los alimentos

Nombres como La Abuela Carmen, Sofía Salud En Casa, Eduardo Holístico Vida, Manuel del Campo y Paco del Campo dibujan justo el tipo de personaje que funciona en pantalla. Suenan cercanos, familiares, casi de confianza doméstica, que es precisamente lo que vuelve más resbaladiza la desinformación cuando entra por el móvil.

La IA aceleró una fábrica de consejos falsos sobre comida

Lurueña describe algo más grande que una colección de cuentas oportunistas. La IA puede detectar los temas que más interés generan, preparar guiones y generar vídeos que acumulan millones de visualizaciones, una combinación que abarata la producción del engaño y multiplica su alcance.

"Estamos ante una producción de bulos a escala industrial porque la IA puede detectar los temas que más interés generan, preparar guiones y generar vídeos que acumulan millones de visualizaciones" - Miguel Ángel Lurueña, tecnólogo de los alimentos

Ahí aparece un cambio práctico para el usuario. Antes bastaba con desconfiar de un mensaje reenviado o de una cuenta estridente. Ahora el envoltorio puede parecer pulido, constante y hasta convincente, como si detrás hubiera una persona con experiencia real entre fogones.

Gemma Revuelta, experta en comunicación científica, sitúa el problema en un terreno especialmente sensible. La comida capta atención con facilidad porque afecta a la salud, al dinero que gastamos cada semana y a decisiones cotidianas que cualquiera toma varias veces al día.

"Si hay un tema que puede captar nuestra atención, es la alimentación" - Gemma Revuelta, experta en comunicación científica

El daño no termina en el bulo y también golpea la confianza

El efecto no consiste solo en que alguien crea un consejo falso sobre azúcar, ayunos o ultraprocesados. También erosiona la referencia de quienes sí trabajan con evidencia científica, de modo que el lector acaba poniendo al mismo nivel a un especialista y a un avatar bien diseñado.

"La desinformación no solo consigue que nos creamos contenidos falsos. También puede hacer que dejemos de confiar en quienes sí se basan en la evidencia científica" - Gemma Revuelta, experta en comunicación científica

Lurueña añade otra capa menos visible y bastante más delicada. Estas cuentas también pueden usarse para desprestigiar empresas o para atentar contra la salud pública, así que el problema no se limita a una mala recomendación de cocina vista un domingo por la tarde.

Mientras tanto, la Unión Europea ya ha regulado la difusión de bulos generados por IA con una normativa que entra en vigor el mes siguiente a la publicación del texto. La respuesta institucional llega, pero lo hace frente a un circuito de contenidos que ya compite por atención a gran velocidad.

Las plataformas premian el impacto aunque el contenido no sea verdad

Juan Garía La Roche, fundador de la plataforma de verificación Ágora, pone el foco en el incentivo central del sistema. Si la lógica de distribución recompensa la atención antes que la veracidad, el contenido dudoso juega con ventaja desde el primer segundo.

"Las redes sociales priman la atención por encima de la veracidad" - Juan Garía La Roche, fundador de Ágora

Ágora intenta introducir un freno con una mecánica pensada para el ciudadano corriente. La plataforma permite subir contenidos sospechosos para que un grupo de especialistas los analice y les asigne una nota de 0 a 5 en calidad y veracidad.

No resuelve por sí sola la asimetría entre quien fabrica decenas de vídeos y quien dedica tiempo a comprobarlos. Aun así, ofrece una pista útil para entender el reto real. Un puñado de cuentas inexistentes ya concentra 23 millones de seguidores en Instagram, y ese dato pesa más que cualquier discurso tranquilizador.

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