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Ni la grada se libra ya del contenido extremo. Jacob Abrams Cohen, creador de fitness con casi 300.000 seguidores en Instagram, convirtió un partido del Mundial en Atlanta en el escenario de otro episodio de su reto diario, esta vez corriendo 5 kilómetros sin levantarse del asiento.
La escena ocurrió el 26 de junio en el Mercedes-Benz Stadium, durante el partido del Grupo C entre Marruecos y Haití. Cohen publicó el vídeo en su cuenta @notreallywellness y lo encajó dentro de una serie que ya iba por el día 214.
Su fórmula resulta fácil de entender y difícil de ignorar. Lleva 214 días corriendo un 5K aleatorio cada día con la vista puesta en llegar al millón de seguidores, y el estadio terminó funcionando como escaparate y también como detonante de la polémica.
Las críticas crecieron cuando el vídeo salió de la burbuja del reto
Muy pronto, la conversación dejó de girar alrededor del esfuerzo físico y pasó a una pregunta mucho más terrenal. Qué ocurre cuando una acción pensada para redes invade un espacio por el que otros han pagado mucho dinero para estar tranquilos y ver un partido.
Jake resumió ese malestar con una frase directa al escribir que su amigo había encontrado la manera de arruinar la experiencia del Mundial a todos los que tenía alrededor.
"Estoy sorprendido de que nadie te haya golpeado. La gente pagó mucho dinero para estar ahí. Probablemente tú conseguiste tu entrada gratis para hacer esto" - Spencer Haswell
No fue la única reacción dura. No Name Tara llegó a escribir que llamaría a seguridad, mientras en la propia grabación una mujer le recuerda a Cohen que hay un partido en curso.
También apareció el factor económico, que en un torneo repartido entre Estados Unidos, México y Canadá pesa bastante en el ánimo de los aficionados. Entre entradas, vuelos y alojamiento, asistir al Mundial ya implica un desembolso alto antes incluso de sentarse en la grada.
Jack Marc Sam lo llevó al terreno más concreto al admitir que estaría furioso, sobre todo después de ver los precios que la FIFA ha estado cobrando por esos partidos. Otro usuario incluso calculó que la entrada rondaría los 2.000 dólares.
Cohen respondió al enfado y defendió que nadie pagó por esa zona
Después del aluvión de comentarios, Cohen intentó desactivar la crítica con una explicación precisa sobre el contexto del vídeo. Ahí introdujo un matiz clave, porque la discusión no era solo lo que hizo, sino dónde lo hizo y ante quién.
"Fui invitado al partido por una marca y todas las personas que aparecen en el video querían estar en él. Estaba en una sección de marca, nadie pagó para estar ahí" - Jacob Abrams Cohen, influencer de fitness
La aclaración no cerró el debate. Grant Koston respondió con un escueto “Lamentable”, señal de que para parte del público el problema no desaparece aunque el asiento no hubiera salido del bolsillo de los asistentes.
Hubo, eso sí, una lectura opuesta. Darren McClean bromeó con que aquello habría sido más entretenido que algunos de los partidos disputados hasta ahora, y Jeff Standish prefirió quedarse con el nivel de constancia del creador.
El reto encaja con una tendencia que empuja cada vez más los límites
No llega en el vacío. Meses antes, el creador de TikTok Dom Stroh ya recibió críticas por completar su 5K en el baño de un vuelo comercial durante más de una hora, otro ejemplo de cómo estos desafíos buscan visibilidad incluso cuando rozan la incomodidad ajena.
Mientras parte del público discutía si aquello era ingenio o simple molestia, la propia FIFA elogió el “ritmo impresionante” de Cohen en respuesta a la publicación. Ese detalle deja una imagen curiosa y bastante tensa del episodio.
Por un lado aparecen usuarios indignados por una experiencia que consideran invasiva y, por otro, una organización que aplaude la ocurrencia en redes. Entre ambos extremos queda un dato difícil de ignorar, un usuario llegó a calcular que la entrada rondaría los 2.000 dólares para ver un partido que en ese vídeo quedó en segundo plano.