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Con 2,5 millones de seguidores y un perfil que supera en alcance digital a Carlos Arguiñano, con 700.000, y a José Andrés, con 1,5 millones, Álvaro Urra Lasa llevó a Olite una escena poco habitual. El creador de @urrapetito, de 27 años, puso voz a una fiesta ligada al campo y a la memoria doméstica.
Su papel no fue menor. Urra ejerció de pregonero de la XXXIV Fiesta de la Vendimia y recibió el Hocete de Plata de la Cofradía del Vino, en una celebración donde el foco pasó del algoritmo a las cestas de uva recién cortada.
Olite convirtió a un creador masivo en portavoz del orgullo rural
La elección tiene algo de síntoma y también de mensaje. Un influencer acostumbrado a hablar a millones terminó defendiendo recetas caseras, guisos, conservas tradicionales y la calidad del vino frente a las modas pasajeras.
Ahí apareció la idea central de su intervención, que no giró en torno a la fama ni a la exhibición pública, sino a una preocupación muy concreta sobre la distancia entre los jóvenes y el origen de los alimentos.
"Vivimos en un mundo muy globalizado y una de las consecuencias que me da miedo es que la gente joven nos alejamos de nuestra tierra, que se nos olvide lo que es embotar tomate y de donde salen los alimentos" - Álvaro Urra Lasa, influencer y creador del perfil @urrapetito
Después llevó esa inquietud a una imagen cotidiana, casi doméstica, que cualquiera reconoce en una plaza de abastos. Dijo que en el mercado de su ciudad suele ver a "gente mayor" y lanzó una pregunta corta, pero incómoda, sobre el relevo generacional.
No hablaba solo de consumo. También hablaba de costumbres que desaparecen cuando cocinar deja de ser una práctica compartida y el vínculo con el producto fresco queda reducido a la pantalla o a la compra rápida.
La fiesta mantuvo intactos los gestos que explican de dónde sale el vino
Mientras Urra ponía palabras al acto, la ceremonia avanzó con un guion mucho más físico. Las pequeñas vendimiadoras Laura y Paula Mariñelarena Ochoa, Marina Vidaurre Ansa, Julia García Gaya, Martina Aramendia Caspe y Andrea Montoya Mayo llevaron las uvas recién cosechadas en cestas tradicionales.
Luego tomaron el relevo Aimar García Blasco y Unai Etayo Jaso, encargados del pisado tradicional. El primer mosto pasó después por la cata técnica de Javier Ochoa Martínez, enólogo y cofrade, un detalle que aterriza la fiesta en el terreno del oficio.
Javier Adot, miembro del Gran Consejo de la Cofradía del Vino de Navarra, actuó como maestro de ceremonias y recordó al monje Aymeric Picaud y el Códice Calixtino. La escena conectó la vendimia local con una tradición cultural de largo recorrido.
Urra llevó el debate al terreno de la identidad cotidiana
Más que una defensa abstracta del mundo rural, su discurso buscó tocar hábitos concretos. Habló del orgullo por la tierra propia y de unas denominaciones de origen que, en sus palabras, merecen reconocimiento sin complejos.
"Ya podéis estar orgullosos de esta tierra y de unas denominaciones de origen que son una barbaridad" - Álvaro Urra Lasa, influencer y creador del perfil @urrapetito
Resulta llamativo que ese mensaje llegara desde alguien cuya notoriedad nace en redes sociales, justo el espacio donde las modas cambian a toda velocidad. Su intervención colocó las conservas, los guisos y el vino en el centro de una conversación que suele premiar lo fugaz.
Al cerrar, Urra remató su intervención con una frase de tono rotundo sobre el control del hambre y el poder. Entre la popularidad digital de 2,5 millones de seguidores y el pisado de la uva a pie de plaza, la fiesta dejó una pregunta menos ceremonial que práctica sobre quién heredará esas costumbres.