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Tomás Cataldi decidió contar lo que, dice, vivió durante años entre Miami y Buenos Aires cuando ya había vuelto a la capital argentina y se había mudado con su abuela. A los 20 años publicó un vídeo de 12 minutos en el que denunció maltrato físico y psicológico por parte de sus padres, entre ellos la influencer Geraldine Mayer.
La escena tiene una dureza difícil de esquivar porque no quedó solo en un relato general. El joven mostró golpes en su cuerpo y atribuyó esas lesiones a su padre, con una exposición directa que desplaza la discusión del terreno de la disputa familiar al de las marcas visibles.
Mientras el testimonio ganaba circulación, el perfil público de Geraldine Mayer dejó de estar disponible. Hasta ese momento, la influencer acumulaba más de 150.000 seguidores en sus redes sociales.
El vídeo puso el foco en mensajes que retratan control y amenaza
Parte del impacto del caso aparece en el contenido de mensajes y audios que Tomás Cataldi hizo públicos, porque ahí el conflicto deja de ser abstracto y toma una forma concreta en frases breves, duras y repetidas.
"Nada es tuyo, porque no trabajaste para pagar nada. Todo es mío" - Geraldine Mayer
Ese mensaje, enviado cuando Tomás Cataldi tenía 12 años, aparece dentro de un cuadro más amplio de control sobre su vida cotidiana. No se trata solo de una discusión por autoridad en casa, sino de una forma de vínculo que él describe como maltrato psicológico.
En otra grabación, Geraldine Mayer lanzó una advertencia que cambia el tono del episodio y lo acerca a una lógica de intimidación. La frase quedó registrada en un audio y apuntó de forma directa a la culpa.
"Todo lo que pase a partir de ahora va a ser tu culpa. Tengo todo filmado" - Geraldine Mayer
También hubo restricciones alimentarias expresadas de manera literal en mensajes enviados por la madre. Ahí aparece otra capa del relato, más pegada a necesidades básicas y a la dependencia económica de un menor dentro de su propia casa.
Geraldine Mayer escribió lo siguiente sobre el acceso a la cocina y a la comida. El mensaje le ordenaba no tocar la cocina y le pedía conseguir dinero para comer afuera si tenía hambre.
"Te pido por favor no se te ocurra tocar la cocina. Si tenés hambre, juntá guita y andá a comer afuera" - Geraldine Mayer
La denuncia cambió la exposición pública de una figura con miles de seguidores
Resulta llamativo que la denuncia estallara contra una figura con una audiencia ya consolidada en redes, porque ahí la distancia entre imagen pública y vida privada adquiere otro peso. Geraldine Mayer superaba los 150.000 seguidores antes de que su perfil público dejara de estar disponible.
Tomás Cataldi hizo pública su situación solo después de volver a Buenos Aires y mudarse con su abuela. Ese detalle ordena la secuencia y sitúa el momento en el que pudo hablar desde otro entorno, lejos de los episodios que ubica entre Miami y la capital argentina.
La tensión más concreta del caso no está en la cifra de seguidores ni en la desaparición del perfil, sino en la convivencia entre una exposición masiva y tres piezas muy precisas del relato de Tomás Cataldi, un vídeo de 12 minutos, golpes mostrados en su cuerpo y mensajes que van del control patrimonial a la comida.