Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Comer al volante no está prohibido de forma expresa en España, pero eso no convierte la práctica en inocua ni en inmune a multa. El matiz importa porque el debate ha estallado después de que Lia Sikora publicara un vídeo en carretera entre Girona y Madrid mientras comía y soltaba el volante en un Chevrolet Camaro durante un trayecto de siete horas.
Ahí está la trampa habitual en este tipo de escenas virales. La discusión no gira alrededor del acto de masticar, sino de cuánto compromete la atención, la visión y la capacidad real de controlar el coche en cada momento.
La ley no prohíbe comer, pero sí exige conducir con atención constante
El marco legal español no recoge una prohibición específica contra comer mientras se conduce. Aun así, el artículo 10.2 de la Ley de Tráfico exige que el conductor use el vehículo con la diligencia, la precaución y la atención necesarias para evitar daños propios o ajenos.
A esa obligación se suma el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación, que impone mantener la libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción. Dicho de forma práctica, cualquier gesto que robe manos, ojos o concentración puede acabar teniendo consecuencias.
Lia Sikora, influencer, defendió públicamente su posición sobre ese límite legal.
"Me habéis dejado algún comentario diciendo que es ilegal comer mientras conduces y es mentira" - Lia Sikora, influencer
La afirmación encaja con la letra de la norma si se mira solo la existencia o no de una prohibición expresa. El problema aparece cuando esa conducta deja de ser compatible con el control del vehículo, algo especialmente delicado si además el conductor aparta las manos del volante.
Soltar el volante cambia por completo la lectura de la escena
No es lo mismo dar un sorbo rápido en un semáforo que grabarse comiendo durante un viaje largo. En el vídeo, Sikora no solo aparece comiendo, también suelta el volante durante un recorrido de siete horas entre Girona y Madrid, un detalle que vuelve mucho más difícil sostener que no hubo distracción.
Ella misma resumió esa línea de defensa con otra frase breve.
"Lo que no puedes es distraerte" - Lia Sikora, influencer
La frase apunta justo al corazón del asunto. Si una acción reduce la atención permanente o limita la libertad de movimientos, la sanción no depende de que exista una lista cerrada de alimentos prohibidos, sino de cómo afecta a la conducción en la vida real.
Una distracción puede salir por 100 euros o por 200 y varios puntos
Las cifras ayudan a bajar la conversación del terreno viral al terreno cotidiano. Las distracciones al volante suponen casi una cuarta parte de los accidentes mortales en carretera, así que la vigilancia sobre estos gestos no responde solo a una cuestión formal.
La horquilla de sanciones también deja claro que no todas las conductas pesan igual. Llevar un bocadillo en la mano puede derivar en una infracción leve de hasta 100 euros.
Cuando la maniobra entra en el terreno de una infracción grave, la factura sube. Programar el GPS o manipular el móvil puede acarrear 200 euros y además la detracción de entre 3 y 6 puntos del carnet de conducir.
El matiz legal existe, pero para el conductor el riesgo es bastante concreto
Conviene separar el titular fácil de la experiencia real al volante. No existe una norma que prohíba de forma expresa comer mientras conduces en España, pero la ley sí castiga cualquier conducta que reduzca atención, visión o control del coche.
Ese contraste explica por qué el argumento de que algo no está prohibido de forma literal puede quedarse corto en cuanto aparece una distracción visible. Soltar el volante y comer durante un trayecto de siete horas deja menos margen para la interpretación que un simple bocado tomado sin apartar la atención de la carretera.