Barcelona recuperó el pulso de un gigante del trap tras siete años de espera por ver a Bad Bunny sobre sus tablas.
El Estadi Olímpic Lluís Companys acogió a más de 59.000 personas en cada concierto para presenciar un espectáculo que se extendió durante dos horas y 45 minutos. La magnitud del evento convirtió la cita no solo en un hito musical, sino en un punto de encuentro social donde convergieron estrellas del deporte, el cine y el entretenimiento digital.
Las gradas reunieron a figuras destacadas del deporte y la cultura pop
La lista de asistentes reflejó la transversalidad del artista puertorriqueño. Entre el público se distinguieron futbolistas del Barcelona, así como la pareja formada por Lamine Yamal e Inés García. La actriz Úrsula Corberó también ocupó su localidad, compartiendo espacio con el streamer Ibai Llanos, cuya reacción durante la noche tendría repercusión inmediata en las redes sociales.
Ibai Llanos protagonizó un grito viral que capturó la intensidad del momento. Este episodio encontró un eco inmediato en la memoria reciente de los conciertos del cantante, ya que Penélope Cruz había registrado una reacción similar durante una actuación previa en Puerto Rico.
"Hizo vibrar a todo el mundo en esas dos horas 45 minutos de concierto" - Tatiana Arús, periodista
La crónica de la noche subraya cómo la duración del show permitió sostener la energía de una multitud masiva. La conexión entre el escenario y las gradas trascendió la música para generar momentos compartidos que definieron la experiencia colectiva de estos días en la ciudad condal.