ACOM ha ampliado ante la Guardia Civil su denuncia contra Manu Hurtado, responsable del perfil @hurtado.rpolitik, por un presunto delito de incitación al odio antisemita en redes sociales.
La organización sitúa esta ampliación dentro de una campaña de hostigamiento denunciada el 28 de marzo, en la que determinados perfiles actuarían como amplificadores de narrativas conspirativas contra organizaciones y personas vinculadas a la comunidad judía. Hurtado se presenta como “historiador” y creador de contenido geopolítico, pero la denuncia pone el foco en varias expresiones atribuidas a su perfil que ACOM considera encuadrables en el artículo 510 del Código Penal.
Qué se ha añadido a la denuncia
La ampliación incorpora varias citas textuales atribuidas a Hurtado o visibles en su perfil. Entre ellas figuran respuestas y mensajes como “@mojitocanario.es mi sueño”, en contestación al comentario “Fuera de España esta gentuza”, además de expresiones como “Otro judío infiltrado…”, “Como siempre, judíos…”, “Abrahamscal” y “EL PRINCIPAL LOBBY…”.
El punto central no es solo el contenido de esos mensajes, sino su permanencia y difusión. ACOM sostiene que publicaciones con frases como “Otro judío infiltrado…” y “Como siempre, judíos…” siguen visibles y acumulan cientos de interacciones. Desde su punto de vista, eso agrava el impacto, porque no se trataría de mensajes aislados o retirados de inmediato, sino de contenido que continúa circulando y alcanzando a más usuarios.
La organización afirma además que esos mensajes “no solo no son eliminados, sino que son tolerados o reforzados desde el propio perfil, contribuyendo a su difusión”. En la práctica, esa acusación apunta a un escenario muy reconocible en redes: publicaciones que no desaparecen, respuestas que las validan y una conversación pública que multiplica su alcance.
Por qué ACOM pide una actuación penal
ACOM considera que los hechos denunciados encajan en un delito de incitación al odio y humillación por motivos antisemitas, con agravante por difusión en redes sociales y capacidad de alcance, conforme a los apartados 510.1.a), 510.2.a) y 510.3 del Código Penal. El impacto real de una denuncia así no está en una discusión puntual entre usuarios, sino en la posible consideración penal de mensajes que, por su contenido y difusión, puedan fomentar odio contra un colectivo.
Entre las medidas solicitadas, la entidad pide la remisión de las actuaciones al juzgado competente para avanzar acciones penales y también la investigación de posibles vínculos con otros perfiles ya denunciados. Ese segundo punto sugiere que ACOM no interpreta el caso como un episodio aislado, sino como parte de una dinámica más amplia de amplificación en redes.
"La impunidad en redes sociales no puede servir de refugio para el odio" - ACOM, de ACOM
Quién puede verse afectado por este tipo de mensajes está bastante claro en la propia denuncia: organizaciones y personas vinculadas a la comunidad judía que, en un entorno de alta exposición digital, pueden convertirse en objetivo de hostigamiento y humillación pública. No se entra aquí en detalles técnicos ni en mecánicas de plataforma, pero sí en algo más básico y comprensible: cuando determinados mensajes permanecen visibles, reciben interacción y son reforzados, su efecto deja de ser privado y se vuelve social.
ACOM ha confirmado que seguirá actuando por la vía legal ante cualquier manifestación de antisemitismo. La ampliación de esta denuncia refuerza esa estrategia: documentar mensajes concretos, vincularlos con su difusión en redes y tratar de que la respuesta pase del terreno de la denuncia pública al judicial.