Una treintena de entidades de Girona ha llevado a la Fiscalía un vídeo difundido en Instagram por considerar que cruza una línea clara entre la provocación en redes y el discurso de odio.
La denuncia se dirige contra dos influencers vinculados a las cuentas dave.explora y girona_perduda, a raíz de una grabación publicada hace unas semanas en la plaza de la Independencia de Girona. En ese vídeo, una persona situada detrás de la cuenta girona_perduda afirmaba que cuando se aburre sale a "cazar moros" porque "quien delinque es moro". La pieza ya ha sido eliminada del perfil de girona_perduda, pero las entidades sostienen que su difusión agrava el impacto del mensaje y piden que se abra una investigación por un delito castigado con penas de hasta cuatro años de prisión.
Cuando una publicación deja de ser solo una publicación
El caso muestra algo que en redes sociales a menudo se intenta diluir: el alcance cambia la naturaleza del mensaje. No se trata únicamente de una frase ofensiva soltada en un entorno privado, sino de un contenido grabado, publicado y compartido en Instagram, con capacidad para circular ampliamente y reforzar prejuicios muy concretos. La crítica de las entidades no se centra solo en el insulto, sino en la asociación directa entre inmigración y delincuencia, un vínculo que consideran especialmente grave por su potencial para normalizar el racismo.
Ouheir Daraaoui, portavoz de las entidades, lo expresó de forma directa:
"la expresión moros denigra totalmente a la comunidad árabe" - Ouheir Daraaoui, portavoz de las entidades
También insistió en que no se puede establecer una relación causal entre población inmigrante y delincuencia, y en que la difusión del vídeo empeora todavía más el alcance de esa idea. En la práctica, ese es el punto clave: un vídeo así no funciona como un comentario aislado, sino como una pieza diseñada para circular, ser replicada y encontrar eco entre quienes ya comparten ese tipo de discurso. Ahí es donde las visualizaciones y la viralidad dejan de ser una métrica neutra y pasan a formar parte del problema.
La denuncia va más allá de un vídeo concreto
Las entidades no presentan este paso como una reacción puntual, sino como parte de una preocupación más amplia por el crecimiento de mensajes y ataques que identifican con la extrema derecha. El Ayuntamiento de Girona también ha denunciado el caso y, según los impulsores de la iniciativa, la Generalitat de Catalunya ha hecho lo mismo. Además, las organizaciones han anunciado que se personarán como acusación popular si la Fiscalía abre diligencias.
Cristina Arana, portavoz y miembro del Ateneu 24 de Juny, advirtió del riesgo de dejar este tipo de discursos sin respuesta institucional:
"La libertad de expresión no sirve para decir cualquier cosa" - Cristina Arana, portavoz y miembro del Ateneu 24 de Juny
Arana vinculó esta preocupación con episodios recientes sufridos por el Ateneu 24 de Juny y el Ateneu Popular Salvadora Catà. En noviembre les colocaron pegatinas con loctite, difíciles de retirar, y en abril padecieron otro ataque similar. Según las entidades, esos hechos llegaron poco después de que la cuenta girona_perduda los atacara en un vídeo, algo que para ellas refuerza la relación entre esa actividad en redes y acciones posteriores fuera de internet. La denuncia, por tanto, no se limita a pedir castigo por una frase, sino a frenar una dinámica que consideran creciente.
La concentración frente al Palacio de Justicia buscaba precisamente eso: poner estos hechos sobre la mesa para que sean tratados como delitos y no como simples excesos verbales en Instagram. El fondo del asunto es si las redes seguirán funcionando como altavoz sin consecuencias para mensajes abiertamente racistas o si, cuando cruzan determinados límites, empiezan a recibir la misma respuesta que cualquier otra conducta denunciable fuera de la pantalla.