200.000 visitas, cárcel y 50.000 euros de multa: el vídeo de un youtuber marroquí acabó en juicio

Ayoub Ben Nesnes, youtuber marroquí con 2,2 millones de suscriptores, fue detenido tras publicar un vídeo en el que cocinaba y consumía un perro callejero como protesta por el precio del cordero durante el Eid al-Adha.

21 de junio de 2026 a las 11:28h
200.000 visitas, cárcel y 50.000 euros de multa: el vídeo de un youtuber marroquí acabó en juicio
200.000 visitas, cárcel y 50.000 euros de multa: el vídeo de un youtuber marroquí acabó en juicio

Más de 200.000 personas llegaron a ver un vídeo que terminó convirtiendo a un creador de contenido marroquí en protagonista de un caso penal. Ayoub Ben Nesnes, youtuber de 26 años conocido como bn nsns y con más de 2,2 millones de suscriptores, publicó una grabación en la que cocinaba y consumía un perro callejero como protesta por el precio del cordero durante el Eid al-Adha.

La reacción no tardó en salir de la pantalla. La Policía lo detuvo en el barrio de Diza de Martil y después lo trasladó a Temara, donde permanece a disposición de la Fiscalía mientras se concretan los cargos definitivos por presunto maltrato animal.

El vídeo convirtió una protesta por el precio del cordero en un proceso penal

La secuencia que desencadenó el caso mezclaba provocación, símbolo religioso y búsqueda de impacto. Usar un perro callejero como gesto de protesta en plena conversación sobre el coste del cordero durante el Eid al-Adha colocó el vídeo en un terreno mucho más grave que el de una simple polémica en redes.

Después de la retirada del contenido en la plataforma original, el caso siguió creciendo fuera de internet. Al menos tres organizaciones protectoras de animales formalizaron denuncias penales ante los tribunales marroquíes y empujaron la respuesta judicial.

Entre esas entidades figura la Sociedad Protectora de Animales de Marruecos, que situó la detención como un punto de partida dentro de una presión más amplia contra la crueldad animal.

"Esta detención constituye un primer paso importante y demuestra que las denuncias por crueldad hacia los animales deben tomarse en serio." - Sociedad Protectora de Animales de Marruecos

Las autoridades marroquíes ya han impuesto una pena de cárcel y una multa de unos 50.000 euros en su equivalente a moneda local. La respuesta oficial deja claro que el caso no se leyó como una excentricidad para ganar visitas, sino como una infracción con recorrido penal.

El creador intentó cambiar el relato cuando la presión ya era total

Con el vídeo fuera de circulación y la denuncia en marcha, Ben Nesnes difundió una segunda versión de los hechos. En ella sostuvo que no mató al animal y que encontró al perro muerto en el borde de la carretera después de que un vehículo lo atropellara.

Esa explicación no frenó la escalada del caso. Un funcionario marroquí del Gobierno describió el episodio como una afrenta para el país y vinculó la condena con la intención de fijar un precedente frente a nuevos episodios de crueldad animal.

"Este suceso es una vergüenza para el Reino de Marruecos, esperamos con esta condena crear un precedente para evitar futuras barbaries como esta en nuestro país, lo animales merecen el máximo respeto y ayuda, forman parte de nosotros, nuestra cultura y nuestra religión." - funcionario del Gobierno marroquí

Ahí aparece una de las tensiones centrales del caso. El creador trató de desplazar el foco hacia el origen del animal, pero la reacción pública y judicial se concentró en la exhibición del acto, en su mensaje de protesta y en la difusión masiva que alcanzó antes de desaparecer.

Bn nsns ya buscaba el impacto con vídeos de consumo extremo

Ben Nesnes no era un desconocido ni un debutante en contenidos diseñados para llamar la atención. Ya había publicado vídeos consumiendo carne de cocodrilo o serpiente, además de una incursión en las Islas Chafarinas en 2025.

Ese historial ayuda a entender por qué este episodio no se percibió como un desliz aislado. En perfiles que viven del clic, la frontera entre la provocación calculada y el coste real suele parecer difusa hasta que aparece un juzgado.

Esta vez la cifra que queda al final no es la de sus 2,2 millones de suscriptores, sino otra bastante menos amable. Más de 200.000 visualizaciones desembocaron en detención, traslado a Temara, denuncias de al menos tres organizaciones y una multa cercana a 50.000 euros.

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