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Durante 14 años, Tom Grond cambió un empleo en el gobierno de los Países Bajos por una vida en tránsito casi permanente. El cálculo impresiona, pero también aclara el método. Arrancó con ahorros para tres años y un gasto diario de 30 dólares, una cifra más propia de una app de control de gastos que de una vuelta al mundo indefinida.
Ahí está una de las claves de su recorrido. Vivió con un presupuesto fijo desde el inicio del viaje y convirtió esa disciplina en la condición básica para seguir moviéndose cuando el dinero fácil no estaba garantizado.
"Me limité a vivir con un presupuesto. Eso es lo que realmente me mantuvo viajando durante tantos años". - Tom Grond, bloguero y nómada digital
La idea de que solo alguien con una fortuna detrás puede sostener una vida así aparece una y otra vez cuando se habla de nómadas digitales. Grond la matiza con un privilegio muy concreto, no abstracto, el de salir al mundo con un pasaporte neerlandés que le abrió puertas desde el primer día.
"La gente da por hecho que debes venir de una familia rica. Sí, soy muy privilegiado, soy de los Países Bajos, así que tengo un buen pasaporte". - Tom Grond, bloguero y nómada digital
Instagram le abrió puertas y el blog le dio ingresos propios
En 2014, cuando alcanzó unos 30.000 seguidores en Instagram, empezaron a llegar estancias gratuitas a cambio de promoción. Era una fórmula útil, aunque frágil, porque dejaba su financiación atada a acuerdos puntuales con marcas.
Dos años después cambió esa dependencia por una estructura más controlable. En 2016 lanzó su propio blog de viajes para pagar desplazamientos sin apoyarse únicamente en colaboraciones externas.
"El blog es el secreto de ser un nómada a tiempo completo para mí, realmente. Soy superfeliz". - Tom Grond, bloguero y nómada digital
Hoy reúne unos 300.000 seguidores combinados entre Instagram y TikTok. La cifra ayuda a entender por qué su actividad ya no encaja en la imagen del viajero que improvisa cada semana con una mochila y poco más.
Más bien funciona como una rutina sostenida durante años, con un volumen de movimiento poco habitual incluso para quien vive de publicar sus desplazamientos. En un solo año llegó a tomar 58 vuelos y, a lo largo de este tiempo, ha pasado por cerca de 130 países, entre ellos Siria, Jordania, Colombia y Burkina Faso.
Viajar tanto también tiene un coste que no aparece en las fotos
Grond repite destinos con una frecuencia que rompe la idea de la lista tachada país por país. Ha vuelto al menos a 71 naciones y solo Tailandia suma 17 visitas, una señal de que su mapa personal no se mueve solo por novedad.
Sin embargo, el desgaste no queda oculto. Pasar la vida en ruta implica despedirse de gente cada pocos días, una renuncia menos visible que los vuelos, los visados o las noches de hotel.
"Básicamente, siempre te estás despidiendo. Cada pocos días le digo adiós a la gente. Ha sido una lucha". - Tom Grond, bloguero y nómada digital
Tampoco faltan los tropiezos más terrenales. En Gabón, la policía migratoria lo detuvo por un malentendido, un recordatorio de que viajar de forma constante también multiplica el margen para errores burocráticos o choques con controles fronterizos.
Aun así, hay viajes que pesan más que otros. En 2019 entró en Siria con una agencia que gestionó el visado y organizó la seguridad, una logística muy distinta a la de reservar un vuelo barato y buscar alojamiento al llegar.
"Fue un viaje muy costoso. Tuve que pagar la seguridad y todo tipo de cosas, pero todo valió la pena". - Tom Grond, bloguero y nómada digital
La experiencia allí no la cuenta en términos de simple aventura. En Siria encontró ciudades donde apenas quedaban un par de edificios, pero también una determinación en la población local que marcó ese recorrido de forma especial.
"No quedaba nada más que un par de edificios, pero ver la determinación y la confianza que aún tenían los habitantes que conocimos fue una locura". - Tom Grond, bloguero y nómada digital
Después de 130 países, todavía no habla de volver
Su meta actual pasa por visitar todos los países del mundo, aunque su discurso no gira solo alrededor de completar un mapa. Grond insiste en que lo que sostiene esta vida no es la suma de destinos, sino el contacto con la gente local y la curiosidad por ver cómo vive.
"Sigo queriendo explorar y conocer a la gente local y ver cómo es su vida. Sin esta pasión, habría dejado de hacer esto hace mucho tiempo". - Tom Grond, bloguero y nómada digital
La pregunta sobre cuándo vuelve a casa le persigue desde hace años, pero su respuesta sigue descolocando porque desmonta la idea misma de retorno. No tiene casa y tampoco pone fecha al final del viaje, después de 14 años, cerca de 130 países y al menos 71 destinos repetidos.