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WhatsApp por fin copia una de las ideas más cómodas de las redes sociales y la lleva al chat privado. La app ya permite usar nombres de usuario para que otra persona pueda encontrarnos sin pedir ni compartir el número de teléfono, un cambio práctico para quien quiere hablar con alguien sin abrir del todo su agenda.
La novedad llega, además, en un momento delicado para la plataforma. El año pasado, Meta confirmó que WhatsApp empezaría a mostrar publicidad a través de canales promocionados, suscripciones de pago para canales y anuncios en los Estados, así que cualquier cambio relacionado con identidad y visibilidad despierta una pregunta inmediata sobre privacidad y control.
WhatsApp abre otra puerta de entrada sin enseñar el número
Al reservar un nombre de usuario, cualquier persona que lo conozca puede escribirnos de forma predeterminada. Ahí está la parte útil del sistema y también su fricción más evidente, porque encontrar a alguien será más sencillo, pero también lo será recibir mensajes no deseados si ese identificador circula demasiado.
Para poner un freno, la app permite añadir manualmente una clave de cuatro dígitos. Quien quiera iniciar conversación tendrá que introducir esa clave junto al nombre de usuario, una capa extra pensada para filtrar contactos cuando el alias deja de ser algo casi privado y empieza a moverse entre capturas, perfiles y publicaciones.
Desde Meta, Nikila Srinivasan, vicepresidenta de Business Messaging, ha detallado qué datos entran en juego en la parte publicitaria de la pestaña Novedades.
"Se valdrían de datos a los que sí tienen acceso, como el país, la ciudad, el idioma del dispositivo, canales que seguimos y las interacciones con anuncios en la pestaña Novedades" - Nikila Srinivasan, vicepresidenta de Business Messaging de Meta
La compañía limita esos anuncios a Novedades, una pestaña a la que acceden 1.500 millones de personas cada día. Sobre el papel, eso deja fuera los chats personales, pero también concentra la monetización justo en una sección con una escala enorme y con margen para afinar la segmentación.
Reservar el alias puede ser fácil, recuperarlo ya no tanto
Si el nombre de usuario deseado ya está ocupado, WhatsApp ofrece otra vía. El usuario puede vincular su cuenta con Instagram para intentar reclamarlo, un movimiento que une todavía más dos servicios que hasta ahora podían convivir con bastante separación en la práctica cotidiana.
Ahí aparece otra derivada incómoda. Si una persona enlaza de forma voluntaria su cuenta con el centro de cuentas de Meta, sí se podrá cruzar información para dirigir anuncios, según explicó la propia Srinivasan al describir cómo funcionará esa personalización.
"Si una persona decide, de forma voluntaria, enlazar su cuenta de WhatsApp con el centro de cuentas de Meta (Instagram, Facebook y Threads), sí se podría cruzar información para dirigir anuncios" - Nikila Srinivasan, vicepresidenta de Business Messaging de Meta
Hace unas semanas, Instagram desactivó el cifrado de extremo a extremo en los mensajes privados. Visto junto al nuevo sistema de nombres de usuario y al cruce opcional con el centro de cuentas, el mensaje para el usuario resulta bastante claro, porque la comodidad crece a la vez que Meta gana más superficie para conectar identidades.
Los nombres públicos apuntan también a cuentas muy conocidas
No cuesta imaginar quién sacará partido a esto primero. Figuras como ElRubius o Ibai Llanos podrían reservar nombres reconocibles como @elrubiusWTF o @ibaillanos, algo que facilitaría que millones de personas localicen el perfil correcto sin depender de un número ni de enlaces externos.
También cambia la lógica para creadores, marcas o canales con comunidad previa en otras plataformas. Un alias reconocible convierte WhatsApp en un punto de contacto mucho más directo, parecido a lo que ya ocurre en Instagram o X, pero dentro de una aplicación que hasta ahora seguía atada al número como llave principal.
WhatsApp asegura que ha desplegado varias defensas contra el abuso. La empresa afirma que las claves de nombre de usuario limitan quién puede contactar, que restringe cuántas personas nuevas puede contactar cada cuenta y que sus sistemas detectan y bloquean patrones de abuso.
Hay un detalle que no gustará a quien esperaba pagar para olvidarse de la publicidad. La suscripción a WhatsApp Plus no incluye la posibilidad de eliminar anuncios, así que el modelo mezcla funciones de pago con una capa comercial que seguirá presente para quienes entren en Novedades.
Entre la comodidad de ocultar el número y la facilidad con la que un alias puede circular, WhatsApp gana una función largamente esperada, pero la estrena junto a un escenario menos inocente. El dato que mejor resume esa tensión es simple, porque 1.500 millones de personas entran cada día en la pestaña donde Meta ha decidido concentrar los anuncios.