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La carrera por el agente personal de IA suele centrarse en lo que puede hacer. Wajo intenta mover la conversación hacia otro sitio y ahí está su apuesta más delicada. Si un asistente va a llamar por ti, pagar por ti o escribir desde su propio correo, la cuestión ya no es solo si acierta, sino si merece entrar en tu vida digital.
Vinod Khosla, inversor de referencia en Silicon Valley, ha colocado a esta startup por delante de rivales como Muse e Instinct por una razón concreta. Para él, Wajo ha puesto la confianza y la seguridad en el centro de su diseño, algo que considera decisivo en un mercado donde el agente actúa en nombre del usuario.
"Creo que lo más importante en un agente, porque actúa por ti, es la confianza. Tienes que confiar en el agente, y creo que comparado con Muse o Instinct, Wajo es el más fiable porque está arquitectado para centrarse primero en la confianza y la seguridad, y algunos de los otros no lo están". - Vinod Khosla, inversor
Esa idea no aparece solo en el discurso comercial. El agente Fo funciona a través de iMessage y WhatsApp, también tiene interfaz web, y ya cubre tareas que tocan zonas sensibles del día a día como la programación, los regalos o la administración de la vida.
Puede ir bastante más lejos. Fo llama a empresas o personas en nombre del usuario, contrata a un humano para completar una tarea cuando hace falta, crea una tarjeta de crédito virtual para pagar sin revelar datos y gestiona su propio correo electrónico.
Fo entra en tareas reales y no se queda en el simple chat
Ahí está la diferencia práctica. Muchos asistentes prometen ahorrar tiempo, pero pocos cruzan la frontera de hablar con terceros, mover dinero o resolver gestiones que normalmente obligan a abrir varias apps, buscar un teléfono y esperar a que alguien responda.
Wajo ha solicitado una patente para su sistema de tarjeta virtual, pensado para ocultar la información del usuario frente a los sitios web. También añadirá una lista de contactos de confianza para las llamadas y registrará las preferencias de quien pida que el agente no vuelva a contactar con ciertas personas.
Detrás del proyecto está Shivani Poddar, fundadora de Wajo y exresponsable de ingeniería en Google, Meta y DeepMind. Además, participó en la creación del primer asistente de Facebook, un detalle llamativo en una empresa que hoy intenta diferenciarse justo por cómo trata los datos.
"La confianza es algo que tienes que construir desde el principio porque una de las cosas tecnológicas que aún no se ha resuelto es enseñar a los agentes a desaprender. Si obtienen acceso a tus datos personales en el día cero, siempre los tendrán para el futuro. Creo que la confianza debe construirse desde el día cero, no solo en tu arquitectura, sino en las elecciones de producto". - Shivani Poddar, fundadora de Wajo
La advertencia de Poddar apunta a un problema menos visible que el de los errores de respuesta. Un agente puede mejorar con más uso, pero también acumular información privada desde el primer contacto, y esa memoria persistente cambia por completo la relación entre utilidad y riesgo.
La fundadora conoce el problema desde dentro y lo lleva al producto
Poddar pasó por Google, Meta y DeepMind, y explica que el trabajo en seguridad alrededor de Gemini le hizo ver la profundidad tecnológica que exige este tipo de software. Su conclusión fue que no bastaba con tener buena investigación si luego el producto no estaba arraigado en lo que necesita el usuario.
Ese enfoque llega en un momento en que la confianza se ha vuelto una ventaja competitiva por sí sola. Khosla llegó a mencionar de forma explícita la desconfianza que le generan las grandes plataformas publicitarias al hablar del uso de datos personales.
"Quiero decir, ¿quién quiere darle todos sus datos a Facebook? Yo no. Y si le doy mis datos a Facebook, soy el producto, no el producto que estoy comprando, porque están en el negocio de la publicidad. Así que la confianza es importante, y la mayoría de la gente no confía en una gran empresa como Facebook". - Vinod Khosla, inversor
Wajo no ha dado cifras de usuarios, así que todavía falta una medida básica para calibrar su tamaño real. Aun así, asegura que la herramienta ya se usa en 107 países y que ha multiplicado por 10 su crecimiento desde el lanzamiento a finales de septiembre.
También ha reunido el respaldo de Jeff Dean y Gokul Rajaram, aunque la empresa no ha detallado cuánto dinero ha captado. En paralelo, sostiene que su arquitectura cumple los términos de servicio de Amazon, un punto sensible después de que la plataforma haya bloqueado herramientas como Muse.
El crecimiento existe, pero todavía convive con una gran incógnita
107 países suena a despliegue amplio, pero sin datos de usuarios activos, pagos o retención cuesta saber si Wajo ya es un hábito o solo una prueba curiosa repartida por medio mundo. Esa ambigüedad importa mucho más cuando el producto pide acceso a conversaciones, contactos y pagos.
La tensión de fondo está ahí desde el principio. Wajo quiere ser el asistente que organiza regalos, hace llamadas y paga sin exponer la tarjeta, pero su argumento más fuerte no es una función concreta, sino convencer al usuario de que entregar ese nivel de acceso no acabará volviéndose en su contra.