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Wabi acaba de entrar en la conversación grande de la inteligencia artificial para consumo con una cifra que no pasa desapercibida. La startup ha captado 55 millones de dólares y ya alcanza una valoración de 1.250 millones, un salto que llega justo después de redefinir qué quiere ser para el usuario corriente.
El giro no ha sido menor. El mes pasado, la compañía presentó Wabi 2.0 como un mensajero de inteligencia artificial y agente personal, una fórmula que intenta sacar a la IA de la pantalla de chat tradicional y empujarla hacia tareas mucho más concretas del día a día.
Wabi quiere entrar en el móvil como asistente para tareas concretas
En lugar de vender una promesa abstracta, Wabi se apoya en pequeñas aplicaciones dentro de la propia plataforma. Ahí caben herramientas para planificar comidas, seguir restaurantes locales, organizar citas, montar planes de fitness o diseñar juegos de preguntas, una mezcla que apunta más al uso cotidiano que al experimento puntual.
Ahí está la clave de su apuesta, porque Wabi 2.0 se presenta como mensajero de inteligencia artificial y agente personal en un momento en que muchas propuestas todavía dependen de que el usuario escriba bien, pida bien y vuelva a empezar cada vez.
Detrás de la empresa está Eugenia Kuyda, fundadora de Wabi y también creadora de Replika, otra startup de inteligencia artificial. Ese antecedente ayuda a entender por qué la compañía intenta construir una relación más continua con el usuario, más parecida a un acompañamiento funcional que a una simple consulta.
"Eugenia tiene un sentido único de hacia dónde se dirige la inteligencia artificial y un historial de gran gusto construyéndola. Tiene una visión clara de cómo interactuará la gente con la inteligencia artificial, una que va mucho más allá de la caja de texto o la línea de comandos. Wabi es la expresión de esa visión y estamos encantados de apoyarla" - Alex Lim, socio general de IVP
IVP lideró esta ronda, pero no llegó solo. También participaron Andreessen Horowitz, Forerunner y Amazon Alexa Fund, junto a una lista de inversores ángeles que mezcla nombres muy conocidos del software y la tecnología de consumo.
Entre ellos figuran Tobi Lütke, consejero delegado de Shopify, Marc Benioff, consejero delegado de Salesforce, Marissa Mayer, antigua responsable de Yahoo, Dick Costolo, antiguo consejero delegado de Twitter, y Alex Pall, miembro de The Chainsmokers.
El dinero confirma que los agentes personales vuelven a tentar a los inversores
La operación de Wabi no aparece aislada. En septiembre, Instinct recaudó 1.000 millones de dólares con una valoración de 10.000 millones, mientras Tolan cerró otra ronda de 30 millones, señales de que el capital sigue buscando productos de IA capaces de instalarse en rutinas muy concretas.
Wabi juega otra partida en escala, aunque no en ambición. La startup ha recaudado 55 millones de dólares con una valoración de 1.250 millones, una cifra muy inferior a la de Instinct, pero suficiente para colocarla en el grupo de compañías que ya no compiten por atención sino por demostrar utilidad real.
Para quien usa el móvil como agenda, buscador, bloc de notas y planificador improvisado, la idea resulta fácil de visualizar. Si una sola plataforma puede pasar de sugerir una cena a ordenar una cita o preparar una rutina de entrenamiento, la promesa deja de sonar técnica y empieza a medirse en tiempo ahorrado.
La tensión está en que ese relato llega acompañado de mucho dinero y de una categoría todavía en construcción. La plataforma ya permite crear miniaplicaciones para comidas, restaurantes, citas, fitness y juegos de trivia, pero la vara también la ponen cifras como los 1.000 millones de Instinct y los 30 millones de Tolan.