Vietnam busca blindar su ideología en las redes sociales mediante una fuerza digital masiva. El Partido Comunista planea reclutar a mil influencers y cinco mil expertos en inteligencia artificial antes de 2030.
Un borrador interno del comité de propaganda, fechado en abril, detalla la estrategia para crear lo que denomina inmunidad ideológica frente a información nociva. La meta es que el 80 por ciento del contenido en lengua vietnamita sea positivo para finales de la década.
La inteligencia artificial filtrará el discurso público
Las autoridades no dependerán solo de la persuasión humana. El documento exige el uso de herramientas tecnológicas desarrolladas por empresas locales para liderar la discusión social y eliminar contenidos.
El sistema debe garantizar la retirada en menos de 24 horas de al menos el 90 por ciento de la información que infrinja las directrices del partido. Esta vigilancia automatizada se suma al control tradicional que ya ejerce el estado sobre el debate público.
El contexto político favorece esta ofensiva. To Lam, actual jefe del partido y presidente, es ex jefe del ministerio de seguridad pública. Bajo su mando, el aparato de seguridad ha aumentado su poder mientras se sanciona con multas o detenciones a quienes publican opiniones disidentes.
Los creadores de contenido resisten la cooptación estatal
No todos los influencers aceptan colaborar. Un creador que pidió anonimato rechazó unirse al plan para preservar su autonomía. Explicó que las peticiones oficiales consisten en publicar material aprobado sin compensación económica, aunque ofrecen viajes patrocinados.
"Rechacé unirme al plan para preservar mi autonomía" - Influencer vietnamita anónimo
Esta resistencia contrasta con otras iniciativas estatales. En abril, el comité central de la Unión de Jóvenes Comunistas invitó a varios creados a un viaje de estudios a China. Además, una guía del partido de mayo insta a los medios tradicionales a imitar la creatividad de los influencers.
La línea entre la promoción espontánea y la instrucción oficial puede ser difusa. En abril, el intérprete Du Thien, con 850.000 seguidores en Facebook, lanzó la canción Mi tío. La letra compara a To Lam con Ho Chi Minh y afirma que el líder ilumina la senda de la nación.
El vídeo musical mostraba a To Lam junto a Xi Jinping y Vladimir Putin. Sin embargo, la recepción no fue uniforme. Tras la publicación, se ordenó a los medios estatales ignorar productos culturales que pudieran socavar el prestigio de los líderes mediante enfoques inadecuados.
La urgencia por controlar la narrativa responde a datos demográficos digitales. En octubre, Vietnam registraba 79 millones de identidades activas en redes sociales. Esta cifra representa casi el 80 por ciento de la población total del país.
El ministerio de seguridad pública ya había presentado en marzo una propuesta interna para usar influencers con el fin de contrarrestar caídas del mercado. La tecnología y la influencia social se convierten así en herramientas de estabilidad política.