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Lo raro de esta demo no es solo que deje hablar con un personaje en tiempo real. Lo llamativo es que su mayor problema llegó justo cuando empezó a funcionar para mucha gente, porque mantenerla cuesta más de 1.000 dólares al día en servicios de IA y ese gasto ya ha empujado a Easy Fox a pedir un préstamo bancario.
En Steam, Enseñar a conducir a mi hermana ya superó los 430 jugadores simultáneos. Para una demo gratuita de un estudio de cuatro personas, esa cifra suena a buena noticia hasta que aparece la factura.
La prueba gratis creció tan rápido que ahora pone en aprietos al estudio
Easy Fox construyó el juego alrededor de interacciones de voz que pasan por Google Gemini y ChatGPT. Esa elección acerca la experiencia a una conversación más natural, pero también convierte cada sesión en un coste operativo constante.
Ahí está la contradicción que sostiene todo el proyecto. Cuanta más curiosidad despierta la demo, más dinero necesita el equipo para mantenerla abierta.
"Actualmente, gastamos más de 1.000 dólares estadounidenses al día en los servicios de IA de la demo. Esto no se debe a que cada jugador tenga un costo especialmente elevado. El costo total ha crecido por la cantidad de personas que están jugando. Para seguir manteniendo la demo, también hemos recurrido a un préstamo bancario". - Easy Fox, estudio desarrollador de Enseñar a conducir a mi hermana
El caso resulta poco habitual incluso dentro de los juegos que experimentan con inteligencia artificial generativa. Aquí no hay una compra inicial que compense el tráfico, porque la prueba está disponible gratis y el uso crece antes de que exista una versión de pago.
Hablar con el juego tiene un coste real que no verá el jugador por separado
La versión completa llegará en enero de 2027 y tendrá precio cerrado. Eso significa que Easy Fox integrará en el importe final el coste estimado de usar los modelos de inteligencia artificial, sin trasladar al jugador un contador de consumo aparte.
Esa decisión importa en la experiencia de compra. Pagar una vez por el juego se parece mucho más a cómo se vende un título tradicional que a un servicio donde cada conversación añade una microfactura difícil de prever.
Después, el estudio quiere ofrecer soporte para modelos de inteligencia artificial locales en equipos con recursos informáticos suficientes. Si esa opción encaja bien, parte del procesamiento podría salir de servidores externos y aliviar una parte del gasto diario.
"Queremos continuar ofreciendo la demo y nos encantaría que más personas pudieran disfrutarla. Sin embargo, somos un equipo pequeño de cuatro personas, y la presión económica podría obligarnos a retirar la demo antes de lo previsto, todavía antes del lanzamiento completo. Por el momento, no hemos tomado esa decisión". - Easy Fox, estudio desarrollador de Enseñar a conducir a mi hermana
Por ahora, la situación deja una imagen bastante concreta del momento que vive este tipo de proyectos. Una demo gratuita, más de 430 jugadores simultáneos y un coste diario superior a 1.000 dólares forman una combinación difícil de sostener para un equipo de cuatro personas.