Una batería magnética de 6,8 mm y desde 59 dólares lleva la tecnología semisólida al bolsillo

BMX lanza SolidSafe, una gama de baterías externas magnéticas de 5.000 y 10.000 mAh con celdas semisólidas, carga inalámbrica Qi2, 6,8 mm de grosor y precios desde 59 dólares.

10 de junio de 2026 a las 19:31h
Una batería magnética de 6,8 mm y desde 59 dólares lleva la tecnología semisólida al bolsillo
Una batería magnética de 6,8 mm y desde 59 dólares lleva la tecnología semisólida al bolsillo

Las baterías externas llevan años prometiendo lo mismo y casi siempre entregan una mejora modesta. BMX intenta romper esa rutina con SolidSafe, una gama magnética que adopta baterías de estado semisólido, ofrece versiones de 5.000 y 10.000 mAh, añade carga inalámbrica Qi2 y deja el grosor en 6,8 mm.

La parte llamativa no está solo en el formato. También pesa el precio, porque la gama SolidSafe arranca en 59 dólares, una cifra que la coloca en la franja donde ya compiten otras primeras baterías comerciales con esta misma base tecnológica.

BMX apuesta por una química que aprieta más energía en menos espacio

Frente a las baterías convencionales de iones de litio, que suelen moverse entre 150 y 250 Wh por kg, las de estado semisólido suben a 300 Wh/kg o más. En un accesorio portátil, esa diferencia importa porque permite meter más capacidad sin engordar tanto el producto.

No hablamos de una batería sólida pura. Estas celdas usan un electrolito de polímero o gel y, en algunos casos, una pequeña cantidad de líquido, mientras conservan cátodos de Níquel Manganeso Cobalto y Níquel Cobalto Aluminio.

Ahí está una de las claves menos vistosas y más prácticas. La industria puede fabricar este tipo de baterías en líneas de producción reconvertidas y con materiales ya existentes, sin tener que levantar un proceso industrial nuevo desde cero.

La carga rápida también entra en juego cuando el formato sigue siendo fino

Las baterías de iones de litio tradicionales admiten cargas rápidas de entre 1C y 3C. Las semisólidas mantienen capacidades de carga rápida por encima de 2C, así que la promesa no pasa solo por almacenar más energía, también por recuperar batería a buen ritmo.

En un producto tan delgado, esa combinación resulta más fácil de entender en uso real. Una batería externa magnética vive pegada al móvil en el bolso, en el tren o durante una videollamada larga, y ahí cada milímetro de grosor cambia más que en una power bank de sobremesa.

BMX fija ese grosor en 6,8 mm. Ese dato ayuda a situar la apuesta mejor que cualquier lema, porque une tres demandas muy concretas del usuario de hoy, capacidad, formato plano y carga inalámbrica compatible con Qi2.

El mercado ya enseñó por dónde va esta primera ola

No llega sola. Los primeros productos anunciados con esta tecnología incluyen el Statik State Power Bank y el Momax 1-Power S.Pass, con precios que se mueven entre 50 y 100 dólares según la capacidad.

Eso deja a SolidSafe en una posición bastante clara dentro de esta primera tanda comercial. No entra como una rareza de laboratorio ni como un accesorio de lujo, pero tampoco juega la baza del precio de derribo.

Mientras tanto, el propio mercado del smartphone ya ha dado una pista de hasta dónde puede estirarse esta carrera por la densidad energética. Algunos teléfonos actuales montan baterías de 7.000 mAh en el mismo espacio físico donde antes entraban celdas de 5.000 mAh gracias al uso de silicio-carbono en el ánodo.

Esa comparación ayuda a leer mejor lo que propone BMX. Si el móvil ya ha conseguido exprimir más capacidad sin crecer por fuera, una batería externa de 6,8 mm con tecnología semisólida deja de sonar a experimento y empieza a medirse con una pregunta mucho más terrenal, cuánta carga extra cabe en el mismo bolsillo por 59 dólares.

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