Su Gmail ocupaba 7,3 GB; Proton Mail frenó la mudanza a los 800 MB

Una prueba de una semana muestra el coste práctico de cambiar Gmail por Proton Mail: más privacidad y menos rastreo, pero mucho menos espacio gratis y una migración difícil para cuentas antiguas.

29 de junio de 2026 a las 13:06h
Su Gmail ocupaba 7,3 GB; Proton Mail frenó la mudanza a los 800 MB
Su Gmail ocupaba 7,3 GB; Proton Mail frenó la mudanza a los 800 MB

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Cambiar Gmail por Proton Mail no empieza con una promesa de cifrado, sino con una pregunta mucho más doméstica. ¿Cuánta incomodidad acepta alguien a cambio de ganar privacidad en el correo que usa cada día?

Esa fue la prueba que hizo Megan Ellis durante una semana al dejar Gmail y pasar a Proton Mail. El experimento no enfrentó solo dos interfaces, también puso frente a frente dos ideas muy distintas de lo que debe ofrecer un servicio de correo.

En Gmail, la bandeja convive con correos patrocinados e integración con Gemini. Proton Mail prescinde de ambas cosas y suma cifrado de extremo a extremo, un modelo de acceso cero y bloqueo de rastreadores en boletines y listas de correo.

"Valoro el aumento de la privacidad y reconozco que a veces esto tiene un coste en la comodidad" - Megan Ellis, autora especializada en tecnología

Ahí aparece el primer choque real para cualquier usuario que arrastre años de mensajes. Gmail da una cuota gratuita de 15 gigabytes en las cuentas antiguas y de 5 gigabytes en las más recientes, mientras Proton Mail arranca con 500 megabytes y sube a 1 gigabyte si el usuario descarga la app móvil.

La diferencia deja de ser teórica en cuanto entran los datos de una cuenta veterana. La cuenta principal de Gmail de Megan Ellis ocupaba 7,3 gigabytes y la importación a Proton Mail se detuvo al llegar a 800 megabytes.

Proton Mail obliga a elegir qué correos merecen mudanza

Ese límite cambia por completo la experiencia de migración. En una cuenta de 20 años, trasladarlo todo deja de ser un gesto automático y pasa a parecerse más a una mudanza con cajas contadas.

Además, la organización del correo tampoco funciona igual. Gmail reparte los mensajes entre Principal, Promociones, Redes sociales y Actualizaciones, mientras Proton Mail agrupa en un mismo hilo correos del mismo remitente y con el mismo título aunque hayan pasado meses entre uno y otro.

En la práctica, ese sistema puede ahorrar espacio visual o volver más confusa la bandeja, según el tipo de mensajes que reciba cada persona. Megan Ellis se encontró con un hilo de una farmacia especializada que arrancaba en octubre de 2025, y otros superaban los 100 correos.

Gmail ordena mejor el volumen, pero Proton limpia la bandeja

Para quien vive rodeado de newsletters, promociones y avisos automáticos, la diferencia no pasa solo por el diseño. Proton Mail bloquea los rastreadores de boletines y listas de correo, y además evita la presencia de correos patrocinados.

Gmail, por su parte, ofrece una estructura más familiar para cuentas con mucho tráfico. Después de dos décadas de uso, no resulta extraño que una bandeja tan cargada dependa de pestañas separadas para seguir siendo manejable.

"Ya me he alejado de varios servicios de Google durante el año pasado, incluyendo el cambio al gestor de contraseñas de Proton y el abandono de Google Keep" - Megan Ellis, autora especializada en tecnología

Ese contexto ayuda a entender que el cambio no era un capricho aislado. El correo suele ser el servicio más difícil de mover porque no solo guarda mensajes, también actúa como llave de acceso para bancos, suscripciones, tiendas y redes sociales.

Por eso la salida más razonable no siempre consiste en importar todo. La alternativa que ganó peso fue empezar desde cero con las cuentas más importantes, una decisión menos elegante sobre el papel, pero bastante más realista cuando 1 gigabyte gratis no alcanza ni para una fracción de una bandeja de 7,3 gigabytes.

"Si cambio a Proton, puede que simplemente empiece desde cero en su lugar, cambiando el correo electrónico de mis cuentas más importantes" - Megan Ellis, autora especializada en tecnología

Al final, la tensión no estuvo entre una app moderna y otra anticuada, ni entre funciones nuevas y funciones viejas. Estuvo entre la limpieza de una bandeja sin rastreadores ni correos patrocinados y el peso muy concreto de 20 años de correo acumulado, con una importación frenada en 800 megabytes.

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