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Spotify quiere que elegir música se parezca cada vez menos a navegar por menús y cada vez más a hablar con alguien. La plataforma ya prueba una función de inteligencia artificial que permite conversar con la app para decidir qué escuchar, una idea que apunta tanto a la comodidad como al control directo desde la pantalla del móvil.
De momento, el acceso está bastante acotado. La herramienta solo funciona para suscriptores de pago, en iOS y Android, y su estreno queda limitado a Estados Unidos, Irlanda y Suecia.
Tampoco está pensada para todos los públicos. Spotify la reserva a mayores de 18 años y, por ahora, solo entiende y responde en inglés.
Spotify llevó el chat a la app para resolver una tarea muy concreta
La propuesta no gira alrededor de una búsqueda clásica, sino de una conversación interactiva. El usuario puede escribir o hablar para pedir música o audio, algo que reduce pasos en una app donde cada vez conviven más canciones, pódcasts y audiolibros.
Ahí está la parte práctica. La función no solo sirve para encontrar algo que escuchar, también permite revisar el historial de reproducciones y consultar información sobre temas, artistas, pódcasts o audiolibros sin salir de la misma interacción.
Además, los usuarios pueden guardar canciones, añadirlas a la cola o seguir a los artistas directamente desde esa conversación. La utilidad real pasa por ahí, porque convierte el chat en una capa de control y no en una simple vitrina de respuestas.
Ahora la inteligencia artificial ocupa más espacio dentro de Spotify
No llega a un terreno vacío. Spotify ya había incorporado un DJ virtual, herramientas para crear listas a partir de indicaciones y conexiones con asistentes conversacionales de terceros como ChatGPT.
Con este movimiento, la empresa empuja una idea que ya venía ensayando. La inteligencia artificial deja de aparecer como una función aislada y entra en zonas muy visibles de la app, tanto en inicio como en la vista de reproducción en curso.
Ese detalle importa porque cambia el contexto de uso. No hace falta ir a una sección escondida para probarla, ya que la conversación aparece en espacios donde el usuario ya decide qué poner, qué saltar y qué guardar.
La prueba combina varias tecnologías y todavía pone límites claros
Spotify explica que usa una combinación de tecnología propia de inteligencia artificial y modelos de varios proveedores, eligiendo en cada caso lo que mejor encaja con la tarea. Esa mezcla sugiere que la experiencia no depende de un único sistema para responder, recomendar o ejecutar acciones.
Aun así, sigue siendo una prueba. El lanzamiento inicial queda restringido a tres países y solo para cuentas de pago, una señal clara de que Spotify todavía mide cómo encaja esta forma de usar la app en el día a día.
También conviene mirar lo que la herramienta sí promete desde el arranque. Puede contar la inspiración de una canción, recuperar fechas de lanzamiento de álbumes y moverse entre música, pódcasts y audiolibros, pero lo hace dentro de un acceso limitado por edad, idioma y mercado.
Son muchas funciones para una sola ventana de chat, aunque la barrera de entrada no es menor. Solo los mayores de 18 años que paguen Spotify Premium, vivan en Estados Unidos, Irlanda o Suecia y usen inglés pueden comprobar si hablar con la app resulta más rápido que tocar botones.