Spotify cobrará por remezclar canciones con IA y permiso del artista mientras Deezer ya recibe más del 50%

Spotify prepara una herramienta de pago para que fans creen versiones y remezclas con IA desde catálogos autorizados, con consentimiento, créditos y compensación para los artistas, en pleno auge del audio generado por IA.

05 de agosto de 2026 a las 15:01h
Spotify cobrará por remezclar canciones con IA y permiso del artista mientras Deezer ya recibe más del 50%
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Spotify quiere convertir la fiebre de la inteligencia artificial musical en un negocio con reglas, permiso y pago. La idea no pasa por llenar la plataforma de canciones sintéticas anónimas, sino por abrir una herramienta para que los fans creen versiones y remezclas a partir del catálogo real de los artistas que acepten participar.

Ahí está el giro que intenta marcar la compañía en un momento incómodo para el sector. Deezer cifró en más del 50% las subidas diarias de pistas generadas con inteligencia artificial, frente al 10% de enero de 2025, una señal de hasta qué punto el volumen ya desborda a las plataformas.

Spotify quiere cobrar por una remezcla que nazca con permiso del artista

El nuevo producto llegará como un complemento de pago, de modo que no será una curiosidad incluida de serie en la suscripción. Spotify lo plantea también como una vía adicional de ingresos para los músicos, algo clave cuando la discusión sobre la inteligencia artificial suele empezar en la apropiación y terminar en quién cobra.

De entrada, la propuesta busca diferenciar dos mundos que hoy conviven sin demasiadas fronteras claras. La herramienta partirá del consentimiento del artista y añadirá crédito y compensación económica, tres condiciones que Spotify presenta como la base del proyecto.

Alex Norström, codirector ejecutivo de Spotify, puso el foco en ese marco de uso antes de entrar en el detalle del producto.

"Queremos que los artistas den su consentimiento para añadir su trabajo a este catálogo, para que la gente pueda jugar con versiones y remezclas basadas en su arte. También queremos darles crédito obviamente. Y por último, pero no menos importante, no solo tenemos el consentimiento y damos crédito, sino que también impulsamos la compensación para esto. Así que realmente estamos hablando de la primera forma legal de participar en este viento de cola de la inteligencia artificial que vemos venir para la música interactiva". - Alex Norström, codirector ejecutivo de Spotify

La clave práctica para el usuario está en esa palabra, jugar. Spotify imagina un entorno donde el fan no solo escucha una canción, también trastea con ella dentro de un catálogo autorizado, algo más cercano a una mesa de mezclas acotada que al modelo abierto con el que hoy circulan tantas piezas generadas por inteligencia artificial.

Merlin mete 30.000 sellos en un plan que no quiere parecerse al ruido actual

Universal Music Group ya formaba parte de este impulso y ahora se suma Merlin, socio de licencias para sellos independientes y distribuidores. El acuerdo añade más de 30.000 sellos de la red de Merlin, una escala que cambia bastante la conversación porque no se limita a un puñado de estrellas del gran catálogo.

Para Spotify, el mensaje también es político dentro de la industria musical. Si la inteligencia artificial va a producir versiones, imitaciones y variaciones de todos modos, la plataforma quiere colocar en el centro a los titulares de derechos antes de que el mercado quede dominado por material subido sin control.

Gustav Söderström, codirector ejecutivo de Spotify, resumió esa línea con una frase muy corta y bastante reveladora.

"artistas reales, no artistas falsos". - Gustav Söderström, codirector ejecutivo de Spotify

La formulación no es casual. Con más de la mitad de las subidas diarias en Deezer ya vinculadas a inteligencia artificial, el problema para las plataformas no consiste solo en detectar qué está hecho por una máquina, también en decidir qué lugar ocupan las obras nacidas a partir de voces, estilos y catálogos que sí pertenecen a personas concretas.

Primero llegará a unos pocos usuarios y ahí empezará la prueba real

Por ahora, Spotify solo ha confirmado una vista previa de investigación para un subconjunto de usuarios. No hay fecha cerrada, así que la primera prueba pública servirá menos para medir volumen y más para comprobar si la gente paga por crear y si los artistas aceptan abrir esa puerta.

Queda una tensión difícil de ignorar. Más del 50% de las pistas que Deezer recibe cada día ya nacen con inteligencia artificial, mientras Spotify prepara una herramienta cerrada, autorizada y de pago que todavía ni siquiera tiene calendario público.

Söderström defendió precisamente esa diferencia al presentar el producto como algo que no surgiría por sí solo fuera de Spotify. En un mercado inundado de audio generado a toda velocidad, el detalle que más pesa no es la promesa técnica, sino quién da permiso, quién figura en los créditos y quién cobra cuando un fan decide rehacer una canción.

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