Snap mete un visor de realidad mixta en 132 gramos, pero la experiencia completa arranca en 2.395 dólares

Las nuevas Specs de Snap cuestan 2.195 dólares, integran el procesamiento en la montura y prometen trabajar, traducir, medir o ver contenido sin cables ni mandos externos.

17 de septiembre de 2026 a las 17:09h
Snap mete un visor de realidad mixta en 132 gramos, pero la experiencia completa arranca en 2.395 dólares
Snap mete un visor de realidad mixta en 132 gramos, pero la experiencia completa arranca en 2.395 dólares

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Snap quiere sacar la realidad aumentada del terreno de los visores aparatosos y llevarla a unas gafas que, al menos sobre el papel, prometen algo más ambicioso que una demo. Las nuevas Specs cuestan 2.195 dólares y llegan con una idea clara, que el usuario pueda trabajar, traducir, medir o ver contenido sin depender de cables, mandos ni un módulo externo.

No es un precio fácil de digerir, sobre todo para un producto que entra directo en la categoría de compra muy pensada. Aun así, hay un detalle que cambia la conversación, porque las gafas replican la funcionalidad de un casco de realidad mixta sin accesorios externos y concentran el procesamiento en la propia montura.

Snap mete un visor completo en 132 gramos

El dispositivo pesa 132 gramos y llega en dos tamaños de montura, de 47 milímetros y 52 milímetros. Esa cifra no convierte a las Specs en unas gafas corrientes, pero sí marca distancia frente a formatos más voluminosos que obligan al usuario a aceptar una presencia mucho más evidente sobre la cara.

Dentro de esa montura van integrados los procesadores Qualcomm, colocados en las patillas. La propuesta busca que todo funcione desde las propias gafas, sin depender de una petaca externa ni de una conexión física al móvil o a otro equipo.

Evan Spiegel, consejero delegado de Snap, ha sido quien mejor ha resumido la apuesta de la compañía antes de que el producto llegue a la calle.

"Es un ordenador vestible que es adecuado para realizar trabajo real en realidad aumentada" - Evan Spiegel, consejero delegado de Snap

La frase importa porque Snap no presenta las Specs como un accesorio para jugar unos minutos y guardarlo en un cajón. El catálogo inicial apunta más bien a tareas de escritorio ligero y utilidades cotidianas que intentan justificar llevar una pantalla delante de los ojos.

Las ventanas siguen al usuario y las manos hacen de ratón

Dos cámaras se encargan del seguimiento de las manos. El usuario mueve el cursor con el dedo índice y confirma una selección al juntar el pulgar y el índice, un gesto que intenta sustituir el mando clásico por una interacción más parecida a usar las propias manos frente a una pantalla invisible.

También entra en juego un campo de visión de 51 grados. El sistema operativo permite anclar ventanas de contenido para que acompañen al usuario cuando cambia de posición en el espacio físico, algo clave si la promesa consiste en trabajar o consultar información sin quedarse clavado en un punto.

Ahí aparecen varias de las aplicaciones con las que Snap quiere enseñar utilidad desde el primer día.

  • Un navegador con Google Docs

  • Una aplicación de navegación impulsada por Mapbox

  • Una herramienta de traducción con subtítulos en inglés

  • Una herramienta de medición

  • Una pizarra virtual

Visto así, la selección encaja menos con una consola en miniatura y más con un ordenador flotante de funciones concretas. Traducir una conversación, consultar una ruta o abrir un documento tiene más sentido comercial que una larga lista de experiencias llamativas pero difíciles de repetir en el uso diario.

Hasta ver una serie en el coche entra en la idea de uso

Snap incluso ha añadido un modo viaje pensado para streaming dentro de un vehículo. En ese modo, la ventana de contenido sigue los movimientos del vehículo y no los de la cabeza, una decisión que intenta evitar esa sensación de desajuste que arruina cualquier intento de ver vídeo en marcha.

Es una función muy concreta, pero ayuda a entender cómo Snap imagina estas gafas fuera de una mesa de trabajo. La realidad aumentada para consumo suele tropezar cuando no explica qué hacer con ella después de la primera semana, y aquí la empresa intenta responder con escenas de uso bastante reconocibles.

La autonomía aguanta cuatro horas y el extra cuesta otros 200 dólares

La batería ofrece hasta cuatro horas de autonomía con uso mixto. Para un dispositivo pensado para productividad y consumo de contenido, esa cifra obliga a medir bien cuándo compensa llevárselo encima y cuándo sigue siendo más práctico abrir el portátil o sacar el móvil.

Además, Snap venderá un estuche de carga por 200 dólares que añade hasta cuatro recargas adicionales. Ese mismo accesorio habilita una conexión celular independiente, con apoyo de Verizon y otras operadoras para los futuros planes de datos.

Queda un matiz importante para el bolsillo, porque los precios de esos planes de datos todavía no se han confirmado. Si se suma el coste de las gafas y el del estuche, la experiencia completa arranca ya en 2.395 dólares antes de contar la conectividad móvil.

Las reservas ya están abiertas y el primer lanzamiento será limitado

Desde el 16 de septiembre de 2026, las Specs pueden reservarse por adelantado. Los envíos arrancarán a finales de otoño en Estados Unidos, Reino Unido y Francia, un despliegue inicial que acota bastante quién podrá probar de verdad si esta versión de la realidad aumentada encaja fuera de las presentaciones.

Snap también prepara un programa empresarial dedicado para que las compañías utilicen la plataforma. Mientras tanto, el dato más concreto para medir el aterrizaje real sigue siendo otro, porque el acceso inicial combina 2.195 dólares de entrada, cuatro horas de autonomía y un estuche opcional de 200 dólares si el usuario quiere más batería y conexión propia.

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