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San Francisco ha puesto a Apple y Google frente a un problema que ya no cabe en la zona gris de la moderación. La ciudad ha ordenado retirar decenas de aplicaciones que generan desnudos digitales y las acusa de beneficiarse de servicios que convierten fotos corrientes en imágenes íntimas no consentidas.
El movimiento llega con una presión legal concreta y con una idea de fondo que afecta de lleno a dos tiendas que viven de cobrar comisión por lo que alojan. Cuando una app no solo incumple políticas, sino que además puede encajar en una ley estatal, la discusión deja de ser técnica y pasa a ser también económica y judicial.
California ya castiga a quienes facilitan estos montajes
La ley de California penaliza facilitar la creación de pornografía no consensuada mediante montajes digitales. En 2025, además, el estado aprobó una norma que permite a las víctimas emprender acciones civiles contra terceros facilitadores.
Ahí está el punto más incómodo para Apple y Google, porque San Francisco no solo cuestiona que estas apps hayan estado disponibles. También sostiene que ambas empresas llevan casi un año siendo advertidas sobre el procesamiento de pagos para compras ilegales.
En enero y abril, la oficina del fiscal envió informes y cartas a las dos compañías para señalar la presencia de docenas de aplicaciones que vendían imágenes íntimas no consensuadas generadas con inteligencia artificial.
David Chiu les exige actuar antes de que el negocio siga creciendo
David Chiu, fiscal de la ciudad de San Francisco, ha situado el foco en la responsabilidad de las plataformas y en el dinero que circula alrededor de estas apps.
"Apple y Google están obteniendo beneficios de aplicaciones que explotan a mujeres y niñas generando montajes digitales íntimos no consensuados. Mientras las empresas cortan lazos con algunas aplicaciones problemáticas, Apple y Google tienen la responsabilidad de ser proactivas y vigilantes para prevenir el abuso sexual." - David Chiu, fiscal de la ciudad de San Francisco
La oficina de Chiu también afirma que ambas compañías probablemente han generado millones de dólares en comisiones por aplicaciones que ofrecen estos servicios. No es un matiz menor, porque convierte la retirada de apps en algo más espinoso que un simple ajuste de normas internas.
Además, las cartas advierten de posibles sanciones civiles por infringir la ley. Apple y Google deben contactar con la ciudad en un plazo de 28 días.
Apple ya retiró algunas apps y Google habla de una limpieza más amplia
Apple ha reconocido movimientos concretos, aunque limitados frente a la magnitud de las advertencias recibidas. Un portavoz de la compañía dijo que ya ha retirado tres de las aplicaciones señaladas.
La empresa añadió que está en proceso de cancelar las cuentas de esos desarrolladores dentro de su programa y que mantiene contacto con otras cuatro aplicaciones. Si no corrigen violaciones de políticas, también corren el riesgo de desaparecer de la tienda.
Google ha respondido con un mensaje más amplio sobre el alcance de sus medidas. Su portavoz sostuvo que la compañía investiga cuando recibe avisos y actúa con rapidez.
En ese recuento, Google asegura que ha suspendido cientos de aplicaciones infractoras y que ha restringido términos de búsqueda relacionados con desnudos en su tienda. A la vez, confirmó que las cinco aplicaciones citadas en la carta de Chiu ya han sido suspendidas.
La presión no va solo contra el contenido sino contra la pasividad
La queja de San Francisco no describe un fallo aislado ni una única app que escapó al radar. Habla de docenas de servicios, de avisos repetidos en enero y abril, y de casi un año de advertencias sobre pagos vinculados a compras ilegales.
Esa acumulación cambia la lectura del caso. Si las plataformas cobran por distribuir aplicaciones y por procesar compras dentro de ellas, la pregunta ya no es solo qué contenido logran detectar, sino cuánto tardan en cortar un negocio cuando alguien les señala dónde está.
El dato más incómodo para ambas compañías no es que hayan retirado tres apps o suspendido cinco, sino que la ciudad sostenga que pudieron ingresar millones de dólares en comisiones mientras esas herramientas seguían disponibles.