Rhode Island demanda a Meta: los anuncios fraudulentos podrían aportar hasta el 10% de sus ingresos

Rhode Island se convirtió en el primer estado en demandar a Meta por cómo gestionó anuncios fraudulentos, mientras un informe de 2025 estima que este negocio pudo aportar hasta el 10% de sus ingresos.

23 de octubre de 2026 a las 15:13h
Rhode Island demanda a Meta: los anuncios fraudulentos podrían aportar hasta el 10% de sus ingresos
Rhode Island demanda a Meta: los anuncios fraudulentos podrían aportar hasta el 10% de sus ingresos

Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Meta afronta una nueva batalla judicial por un problema que muchos usuarios conocen demasiado bien. Rhode Island se ha convertido en el primer estado que demanda a la compañía por la gestión de anuncios fraudulentos, con una acusación que pone el foco en una pregunta incómoda para cualquier plataforma masiva, cuánto gana mientras intenta frenar las estafas que circulan en ella.

La ofensiva la firma Peter F. Neronha, fiscal general de Rhode Island, en un momento en que la presión legal sobre Meta ya venía creciendo desde otros frentes. La Federación de Consumidores de Estados Unidos presentó una demanda en abril y el condado de Santa Clara, en California, hizo lo mismo en mayo.

Rhode Island llevó a Meta a los tribunales por un negocio que también genera ingresos

El caso no gira solo en torno a la presencia de anuncios falsos, algo habitual en internet, sino alrededor de la forma en que la empresa los habría gestionado mientras seguían apareciendo ante usuarios vulnerables. Ahí está el punto más delicado para una compañía cuya escala convierte cualquier fallo en un problema de consumo masivo.

Un informe de 2025 calculó que los anuncios fraudulentos podrían aportar a Meta hasta el 10% de sus ingresos. Cuando la cifra sube a ese nivel, el debate deja de ser únicamente técnico y pasa también por el incentivo económico.

Neronha endurece esa idea con una acusación directa sobre el deber de protección al consumidor.

"Para una empresa que involucra a tantos habitantes de Rhode Island y estadounidenses, mantener altos estándares de seguridad para el consumidor debería ser de la máxima importancia. Según se alega, Meta expuso a sabiendas a usuarios vulnerables al fraude y a estafas, y obtuvo enormes beneficios al hacerlo. Cuando las empresas, grandes o pequeñas, se aprovechan de los consumidores de Rhode Island, esta oficina hará todo lo que esté en su autoridad para hacerlas rendir cuentas." - Peter F. Neronha, fiscal general de Rhode Island

La demanda coloca a Meta ante un frente especialmente incómodo porque ya no habla solo una organización de consumidores o una administración local. Ahora lo hace un estado, y además el primero en llevar este conflicto concreto a los tribunales.

Meta respondió con cifras y con un reproche directo al fiscal general

Andy Stone, portavoz de Meta, defendió la actuación de la empresa y trató de desplazar la discusión hacia las medidas internas que ya están en marcha.

"El fiscal general se negó a colaborar con nosotros sobre las formas en que protegemos a los habitantes de Rhode Island de las estafas y, en su lugar, ha contratado a un bufete de abogados privado de fuera del estado para urdir una demanda que ignora toda la gama de acciones que tomamos para combatir las estafas todos los días." - Andy Stone, portavoz de Meta

Stone añadió un dato que busca mostrar volumen de respuesta. Meta ha eliminado más de 159 millones de anuncios fraudulentos de sus plataformas, una cifra enorme que también sugiere la dimensión del problema dentro de su propio sistema publicitario.

A principios de este año, la compañía añadió protecciones para los usuarios frente a mensajes sospechosos. También cerró actores maliciosos vinculados a parte de esos anuncios falsos y demandó a los creadores de otros.

El volumen de anuncios retirados revela un esfuerzo real y un agujero difícil de tapar

Para el usuario corriente, la contradicción es bastante clara. Si Meta presume de retirar más de 159 millones de anuncios fraudulentos, también admite de forma indirecta que la exposición al engaño no era residual, sino lo bastante extensa como para requerir una operación a gran escala.

En productos que viven de captar atención y vender segmentación, un anuncio falso no es solo una pieza de contenido engañosa. Puede convertirse en una ruta directa hacia pérdidas económicas, robo de datos o suplantaciones, especialmente cuando aparece integrado en el mismo entorno visual que la publicidad legítima.

Ahí es donde la demanda de Rhode Island intenta golpear con más fuerza. No discute solo si Meta actúa contra el fraude, sino si actuó con la rapidez, la dureza y la prioridad que cabría esperar cuando ese fraude también podía mover miles de millones de dólares.

La tensión del caso queda resumida en dos números que chocan entre sí. Más de 159 millones de anuncios fraudulentos eliminados por un lado y, por otro, la posibilidad de que ese mercado llegara a aportar hasta el 10% de los ingresos de Meta.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía