Pixel 10 corrigió fallos, pero Genshin Impact sigue en 40 fps y la Pixel 11 apunta a una GPU inferior

Google cambió a GPU PowerVR en el Tensor G5 del Pixel 10, pero el estreno dejó errores gráficos, cierres y peor rendimiento que el Pixel 9 en varios juegos y emuladores; Android 17 corrigió parte, no todo.

07 de agosto de 2026 a las 19:50h
Pixel 10 corrigió fallos, pero Genshin Impact sigue en 40 fps y la Pixel 11 apunta a una GPU inferior
Pixel 10 corrigió fallos, pero Genshin Impact sigue en 40 fps y la Pixel 11 apunta a una GPU inferior

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Google cambió una pieza clave en la serie Pixel 10 y el resultado todavía pesa sobre la siguiente generación. El salto desde las GPU Mali de Arm a una PowerVR de Imagination Technologies prometía una base distinta para el Tensor G5, pero el estreno dejó fallos gráficos, cierres y un rendimiento irregular en juegos exigentes.

La Pixel 10 monta el Tensor G5 con una GPU PowerVR DXT-48-1536. Ese cambio rompió con la etapa anterior de Google y colocó a la marca ante un problema muy concreto para el usuario que juega en el móvil, porque una arquitectura nueva puede abrir margen de mejora, pero también multiplica los tropiezos al principio.

El arranque de Pixel 10 dejó fallos que iban más allá de un simple bajón de fps

Durante el lanzamiento aparecieron errores de antialiasing en Call of Duty Mobile y también un retroceso visible en Dolphin, uno de los emuladores más usados para medir cómo responde un chip cuando la carga aprieta.

En Pixel 9 Pro XL, Dolphin mantenía 60 fps estables. En Pixel 10 Pro XL, en cambio, el rendimiento cayó a una franja de entre 40 y 60 fps con bajadas por debajo de 30 fps, una diferencia que no suena menor cuando el juego depende de la fluidez para no volverse incómodo.

Hubo casos todavía más claros. Al activar el antialiasing en OpenGL, F-Zero GX se cerraba, y en Vulkan aparecían texturas faltantes, dos fallos que no hablan de una simple falta de potencia, sino de una compatibilidad verde todavía lejos de estar resuelta.

Google corrigió parte del problema, pero el parche no convirtió al Pixel 10 en un móvil para jugar sin matices

Google fue puliendo los controladores a finales de 2025 a través de las betas QPR. Después mantuvo las correcciones hasta la actualización de seguridad de marzo y el despliegue de Android 17, una señal de que el problema no quedó zanjado con un único parche.

Con Android 17 y el parche de seguridad de julio, las pruebas en Pixel 10 Pro XL mostraron la desaparición de errores gráficos en títulos populares. Aun así, Genshin Impact sigue moviéndose en torno a 40 fps en ajustes máximos y no alcanza los 60 fps, justo en el tipo de juego donde muchos compradores esperan ver músculo real.

Tampoco el frente de la emulación termina de cuadrar. En Android 17, OpenGL en Dolphin continúa por debajo de la GPU Mali del Pixel 9, Vulkan no sostiene 60 fps constantes y NetherSX2 arroja tasas de cuadros injugables en Need for Speed Most Wanted con ambas API.

La Pixel 11 hereda una duda incómoda porque el próximo salto apunta a una GPU de gama inferior

El 6 de agosto de 2026 quedó más definido el mapa de riesgos para la Pixel 11. Los rumores sitúan en el Tensor G6 una GPU PowerVR CXTP-48-1536 de la familia CXT, un dato llamativo porque esa familia queda por debajo de DXT dentro del catálogo de Imagination.

Traducido a la experiencia de uso, el movimiento no invita a esperar una mejora directa en potencia bruta frente al Tensor G5. El modelo P de esa familia ofrece más eficiencia energética, pero no se prevé que el Tensor G6 supere el rendimiento de los núcleos DXT del Tensor G5, justo cuando la generación actual aún arrastra cuentas pendientes.

Ahí aparece la contradicción de fondo. Google ya ha reducido varios fallos visibles, pero el debate ha dejado de ser solo si la Pixel 10 estaba rota en su estreno y pasa a ser si la base gráfica elegida puede dar más de sí sin obligar al usuario a esperar meses de parches.

Los usuarios no discuten solo errores gráficos, también discuten expectativas

Una encuesta de 123 votos retrata bien ese desgaste. El 46% dijo que la Pixel 10 sigue siendo mala para videojuegos, el 31% aseguró no haber tenido problemas, el 19% opinó que las actualizaciones ayudaron pero no bastaron y el 5% afirmó que mejoraron mucho la situación.

Ese reparto deja una lectura incómoda para cualquier móvil que aspire a rozar la gama alta en precio y ambición. Solo el 36% sumó respuestas claramente favorables o muy favorables, mientras la mayoría repartida entre crítica directa y mejora insuficiente mantiene viva la misma pregunta que abrió el problema en el lanzamiento.

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