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Durante años, el Galaxy Z Flip funcionó como la cara más visible del móvil plegable que quiere parecer menos experimento y más accesorio de uso diario. Ahora ese formato llega a un punto incómodo, porque mientras circula el rumor de que Samsung podría cerrar la serie tras el Galaxy Z Flip 8, el mercado ya da señales de cansancio y la competencia también ha empezado a recortar.
Motorola aprovechó ese desgaste con bastante acierto. A principios de este año, la marca pasó a ser la mayor firma de teléfonos plegables en Estados Unidos y capturó alrededor de la mitad del mercado, un dato que cambia el mapa de una categoría que durante mucho tiempo pareció girar casi solo alrededor de Samsung.
Samsung llega al Galaxy Z Flip 8 cuando el formato pierde aliados
No es solo una cuestión de rivalidad entre dos marcas. Xiaomi y OPPO han dejado de lanzar nuevos plegables con formato Flip en los últimos dos años, una retirada que reduce la variedad y también deja entrever que este diseño no resulta tan fácil de sostener cuando toca convertir la curiosidad inicial en ventas constantes.
Ese contexto vuelve más delicado cualquier movimiento de Samsung. Si el rumor acaba encajando con la realidad, el Galaxy Z Flip 8 no sería solo una nueva iteración, sino también una posible despedida para una familia que ayudó a popularizar el plegable compacto.
Mientras tanto, el dispositivo sí llega con cambios concretos que apuntan al uso cotidiano. La batería sube hasta 4.300 mAh y da margen a una jornada más holgada, algo especialmente sensible en un formato donde cada milímetro interior cuenta.
También gana peso la pantalla exterior FlexWindow, ahora con soporte para más aplicaciones. La idea es clara y bastante práctica, porque consultar o responder desde fuera del teléfono tiene sentido precisamente en un Flip, que vende comodidad rápida antes que una gran pantalla abierta todo el tiempo.
A eso se suma Gemini, la inteligencia artificial de Google, integrada en el equipo. En un móvil de este tipo, la promesa no pasa tanto por exhibir funciones llamativas como por justificar que abrir y cerrar el teléfono siga aportando algo útil frente a un smartphone tradicional.
Motorola creció cuando el precio del plegable empezó a apretar
El problema es que la conversación ya no depende solo del diseño ni del software. El aumento de los costes de los componentes y de la memoria está afectando tanto a los modelos Razr de Motorola como a los dispositivos de Samsung, justo en una categoría donde el precio ya era una barrera bastante visible para el comprador medio.
Ahí aparece una pregunta incómoda para cualquier marca que siga apostando por el formato. Si fabricar estos modelos cuesta más y, al mismo tiempo, varios competidores se han retirado, mantener una línea completa de Flip empieza a parecer menos una apuesta de volumen y más un ejercicio de resistencia.
Motorola capturó alrededor de la mitad del mercado estadounidense de plegables justo cuando Samsung encara rumores de retirada y otras marcas ya han dado un paso atrás. No hace falta una caída general del formato para notar la tensión, porque basta con mirar ese reparto y el encarecimiento de componentes para ver que el Flip ya no juega con la comodidad de hace unos años.
Apple añade otra presión justo cuando el segmento busca aire
Además, Apple tiene previsto entrar próximamente en este mercado con un plegable con formato de libro. No competiría de forma directa con el diseño tipo concha del Z Flip, pero sí puede alterar la atención del público y el reparto del gasto en una categoría que todavía busca demostrar que tiene espacio para varios enfoques a la vez.
Samsung mejora el Galaxy Z Flip 8 con más batería, más funciones en la pantalla exterior y Gemini, pero ese avance llega en el peor momento posible para el formato. Con Xiaomi y OPPO fuera del juego, Motorola dominando Estados Unidos y los costes al alza, el atractivo del plegable compacto ya no depende solo de lo bien que cierre la bisagra.