Motorola vende en 2026 un plegable de 1.500 dólares con una promesa que sabe corta. La familia Razr de este año, sin contar el modelo Fold, recibirá tres años de actualizaciones de Android, una cifra que pesa más cuando la propia marca arrastra fallos sin resolver en modelos recientes.
Ahí está una de las tensiones de esta generación. Por un lado, el Razr base llega con argumentos fáciles de explicar al comprador. Por otro, la experiencia de software deja preguntas incómodas sobre cuánto tarda Motorola en corregir lo que ya falla.
Motorola vende hardware atractivo, pero el soporte vuelve a quedarse corto
El contraste se ve mejor en el modelo más ambicioso. El Razr Ultra cuesta 1.500 dólares, una cifra que lo coloca en una liga donde el soporte ya no es un detalle secundario, sino parte del producto.
En el escalón de entrada, Motorola propone un plegable con una receta bastante completa. El Razr base de 2026 incluye una pantalla exterior de 3,6 pulgadas y una batería de 4.800 miliamperios hora, además de doble cámara de 50 megapíxeles, certificación de durabilidad de estándar militar y un procesador Dimensity.
Tres años de actualizaciones de Android para la gama Razr de 2026, con la excepción del Fold, suenan suficientes sobre el papel. En un dispositivo de este precio, y más aún en un formato plegable que suele invitar a alargar el uso, la cifra deja menos margen del que cabría esperar.
Android 16 llegó, pero un fallo visible sigue en la pantalla exterior
Desde hace más de un año, los Razr recientes arrastran un error visual que recorta la información de la fecha y el tiempo en la pantalla exterior. No desapareció con Android 16, así que el problema ya ha sobrevivido a una actualización grande del sistema.
Además, el Razr base de 2026 y el Razr Fold salieron en mayo con el parche de seguridad de marzo. Ese detalle importa porque habla de un calendario que ya nace con retraso en el momento de llegar a las tiendas.
A mediados de junio, Motorola lanzó una actualización para ambos modelos y los llevó al parche de seguridad de mayo. Esa actualización corrigió el desfase de seguridad de dos meses, pero no arregló el fallo visual de la pantalla exterior.
La política bimensual complica la sensación de agilidad
Motorola distribuye los parches de seguridad con frecuencia bimensual. En la práctica, ese ritmo puede sentirse lento cuando un teléfono se estrena con un parche anterior y cuando un error cotidiano permanece visible cada vez que el usuario consulta la pantalla exterior.
No ayuda el precedente reciente de Android 15. Esa actualización provocó errores en varios modelos, incluido el Razr Plus de 2023, y Motorola necesitó al menos dos actualizaciones posteriores para dejar el software en un estado correcto.
Luego llegó otro movimiento llamativo en el calendario. Android 16 se lanzó en junio de 2025, pero los Razr del año anterior no lo recibieron hasta febrero de 2026.
El calendario de actualizaciones deja poco espacio para presumir
Ese desfase no impide que los teléfonos funcionen, pero sí cambia la conversación sobre el valor real del soporte. Cuando una marca tarda meses en llevar una nueva versión y además mantiene un fallo visible durante más de un año, la promesa de tres años pesa menos de lo que dice la cifra.
También hay un detalle que anticipa la siguiente vuelta de tuerca. Android 17 añade la función de burbujas de aplicaciones, de modo que la discusión ya no gira solo en torno a cuántas versiones llegarán, sino a cuándo llegarán y en qué estado lo harán.
Al final, la foto queda bastante clara. Motorola ofrece en el Razr base una batería de 4.800 miliamperios hora, doble cámara de 50 megapíxeles y una pantalla exterior de 3,6 pulgadas, pero mantiene sin corregir un fallo que corta la fecha y el tiempo desde hace más de un año.