Motorola vuelve a dejar a la familia Razr de 2026 con una política de actualizaciones corta para lo que cuestan sus plegables, y ese contraste pesa más todavía ahora que la propia marca ya ofrece siete años de soporte en otros modelos.
La decisión no introduce cambios frente a generaciones anteriores. La serie Razr (2026) mantiene los mismos tres años de actualizaciones de Android y cuatro años de parches de seguridad que Motorola ya aplicaba desde la gama Razr de 2023 y que repitió en 2024 y 2025. El problema es que en 2026 ese compromiso suena más difícil de justificar: el Razr básico sube a 800 dólares, el Razr Plus a 1.100 dólares y el Razr Ultra a 1.500 dólares. Son 100 dólares más en los dos primeros casos y 200 dólares más en el modelo superior.
Más caros, pero sin mejora en el soporte
En la práctica, la política de software define cuánto tiempo puede seguir teniendo sentido comprar uno de estos teléfonos. En un plegable de 800 a 1.500 dólares, no se trata solo de recibir nuevas versiones de Android por una cuestión estética o de funciones menores. También afecta a la vida útil real del dispositivo. Quien compra un móvil de este precio suele esperar conservarlo varios años, y ahí seguir limitado a tres saltos de Android sabe a poco, sobre todo cuando la subida de precio no viene acompañada de una mejora equivalente en ese apartado.
La crítica se acentúa porque los nuevos Razr de 2026 se describen como dispositivos con especificaciones “prácticamente idénticas” a las de la generación anterior. Si el hardware apenas cambia y el precio sí sube, el soporte de software pasa a ser uno de los pocos terrenos donde la marca podría haber reforzado el valor del producto. No lo ha hecho.
El verdadero problema es la comparación dentro de Motorola
Lo más difícil de defender para Motorola no es solo la cifra de tres años, sino que la compañía ya ha demostrado que puede ir mucho más lejos en otros dispositivos. Este mismo año confirmó que su nuevo Motorola Signature recibirá siete años de actualizaciones de Android. También se indica que el Razr Fold cuenta con esa misma garantía de siete años. Es decir, no es una limitación general de la marca, sino una decisión de producto.
"En el CES de principios de este año, Motorola confirmó que su nuevo smartphone Motorola Signature recibirá siete años de actualizaciones de Android, un gran paso en la dirección correcta para abordar los problemas de software de Moto." - C. Scott Brown, autor de Android Authority
Eso deja a la gama Razr (2026) en una posición incómoda. Motorola vende plegables premium entre 800 y 1.500 dólares, pero reserva el soporte más ambicioso para otros modelos. Para un usuario, la lectura es sencilla: si la marca ya ofrece siete años en unos teléfonos, cuesta entender por qué no extiende esa política a una familia Razr que también juega en precios claramente altos.
La reacción del público apunta en esa dirección. En una encuesta con 185 votos, el 75% respondió “Yes! Motorola needs to do better”, frente a un 16% que considera que no es un gran problema. Solo un 3% opinó que resulta molesto pero que los teléfonos tienen problemas mayores, y un 6% dijo no importarle. La queja, por tanto, no parece marginal: es una objeción central al producto.
Para quien esté valorando uno de estos Razr, la cuestión no cambia el uso del primer día, pero sí condiciona lo que ocurrirá después. Abrir el teléfono, usar su formato plegable y convivir con él a diario puede seguir siendo atractivo, pero a largo plazo la propuesta pierde fuerza si el soporte queda por detrás de lo que ya ofrece la propia Motorola en otros modelos. En 2026, mantener solo tres actualizaciones de Android en esta gama no parece una simple continuidad: parece una oportunidad desaprovechada que hace más difícil justificar el precio.