Motorola ha encontrado una forma poco habitual de destacar en 2026. Mientras Samsung retiró la conectividad Bluetooth del S Pen en el Galaxy S26 Ultra, el nuevo Moto G Stylus apuesta por un lápiz activo con batería, sensibilidad a la presión y funciones sin tocar la pantalla.
La jugada no gira solo alrededor del stylus. También recupera dos elementos que muchos fabricantes tratan como reliquias, la ranura microSD y el conector de auriculares de 3,5 milímetros, en un momento en que buena parte de la gama media y alta los ha ido dejando fuera.
"No sé a quién encuestó Samsung para decirle que era buena idea degradar el accesorio, pero desde luego no me preguntó a mí." - Stephen Radochia, autor
Ese contraste explica bastante bien el lugar que intenta ocupar Motorola. No compite por parecer más minimalista, sino por ofrecer funciones que una parte del mercado sigue usando en el día a día, aunque ya no suelan aparecer en los escaparates principales.
Motorola recupera funciones que otros fabricantes han ido borrando
Los datos de preferencia apuntan en esa dirección. Un 43% de los participantes en una encuesta interna prioriza el almacenamiento ampliable, un 33% coloca por delante el lápiz integrado, un 13% prefiere una batería extraíble y un 11% sigue valorando la toma de auriculares.
No son cifras menores si hablamos de una categoría donde cada recorte suele presentarse como una simplificación del diseño. Aquí, en cambio, Motorola reúne en un solo dispositivo tres señales claras de utilidad práctica, stylus, microSD y puerto de auriculares.
"No estoy de acuerdo con quienes afirman que las tomas de auriculares y las ranuras para tarjetas microSD no tienen cabida en los teléfonos inteligentes modernos." - Stephen Radochia, autor
Más allá de esa discusión, el teléfono llega bien cubierto en lo esencial. Monta una pantalla OLED de 6,7 pulgadas con 120 hercios, un procesador Snapdragon 6 Gen 3, certificación IP69, carga de 68 vatios y una batería de 5200 mAh.
Sobre el papel, la combinación suena equilibrada para quien busca un móvil de uso intenso sin saltar a precios de gama alta. La pantalla rápida, la resistencia al agua y al polvo y la batería grande encajan con un perfil de usuario que probablemente también valore un lápiz guardado dentro del propio teléfono.
El problema aparece cuando el precio lo acerca a terrenos incómodos
Motorola ha fijado el Moto G Stylus 2026 en 500 dólares. El modelo anterior debutó en 400 dólares y durante buena parte de su recorrido comercial fue fácil encontrarlo por 350 dólares o menos.
Ahí está la fricción más evidente. Un aumento de 100 dólares frente al lanzamiento anterior obliga a mirar con más cuidado un producto que, por filosofía, parece pensado para convencer por practicidad y no por estatus.
Además, la propia trayectoria reciente de la marca invita a no dar el precio inicial como definitivo. El Razr Ultra del año pasado salió por 1300 dólares, bajó después a 1000 y pasó gran parte de su ciclo en 800 dólares.
"Rara vez estoy de acuerdo con los precios de venta recomendados iniciales de los teléfonos de Motorola, pero al cabo de uno o dos meses suelen aplicarse descuentos considerables." - Stephen Radochia, autor
Esa lectura cambia bastante la conversación de compra. Pagar 500 dólares hoy puede resultar difícil de justificar para un móvil cuyo principal gancho está en funciones que otros han eliminado, pero esperar unas semanas encaja mejor con el historial comercial de Motorola.
Al final, la propuesta tiene algo casi contracorriente. Motorola reúne microSD, conector de auriculares y lápiz activo en un momento en que Samsung ha quitado el Bluetooth al S Pen del Galaxy S26 Ultra.
La tensión real no está en la ficha técnica, que cumple, sino en el escaparate. El modelo anterior pasó de 400 a 350 dólares o menos, y ese precedente pesa mucho cuando el nuevo Moto G Stylus arranca en 500.