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Meta vuelve a meter la inteligencia artificial en terreno sensible y lo hace dentro de sus propias apps. El martes presentó Muse Image, una función que genera imágenes originales, edita fotos y crea anuncios, pero una parte del sistema depende de algo muy reconocible para cualquier usuario de Instagram, las fotos de cuentas públicas.
Ahí está el punto que cambia la conversación. Muse Image permite usar fotografías de perfiles públicos de Instagram para generar nuevas imágenes con IA, siempre que quien la usa etiquete esa cuenta dentro del proceso.
Muse Image entra en Instagram y usa fotos públicas para crear nuevas imágenes
No hablamos solo de un filtro más o de una herramienta de retoque. Meta la plantea también como una vía para producir anuncios, así que la función no se queda en el terreno creativo o lúdico y entra de lleno en un uso comercial dentro de su ecosistema de aplicaciones.
Para el usuario corriente, la diferencia es fácil de entender. Una foto subida a una cuenta pública ya no sirve solo para verla, compartirla o comentarla, porque también puede acabar integrada en una generación de imágenes hecha por otra persona.
Hay límites, aunque no cubren todo el debate. Las cuentas privadas y las de menores de 18 años quedan fuera de forma automática, lo que reduce una parte del riesgo más evidente.
El problema aparece cuando el usuario no sabe que alguien ya reutilizó su foto
La fricción real llega por otro lado. Los usuarios no reciben avisos cuando otra persona reutiliza su contenido público para generar imágenes con inteligencia artificial, así que la acción puede ocurrir sin que el dueño original de la foto llegue a enterarse.
Esa ausencia de notificación importa más de lo que parece. En la práctica, elimina una capa básica de visibilidad sobre cómo circula una imagen propia, algo especialmente delicado cuando la herramienta también sirve para fabricar piezas publicitarias.
Mientras las tecnológicas empujan funciones de IA hacia productos de uso masivo, una parte del público sigue mirando con recelo. Una encuesta del Centro de Investigación Pew indica que el 35% de los encuestados siente más preocupación que entusiasmo ante el uso de la inteligencia artificial.
Meta carga con un historial que vuelve más incómodo este lanzamiento
El contexto pesa porque no es la primera vez que la gestión de datos personales de la empresa queda bajo escrutinio. En 2019, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos multó a Facebook con 5.000 millones de dólares por incumplir una orden de consentimiento de 2012 sobre el control de la información personal.
Antes de eso, Cambridge Analytica accedió a datos de hasta 87 millones de usuarios de Facebook mediante una aplicación de cuestionario de personalidad. Aquel episodio no afectó solo a quienes instalaron la app, ya que las normas de Facebook permitían entonces que los desarrolladores recopilaran información sobre los amigos de los usuarios sin su conocimiento ni consentimiento explícito.
Visto junto, Muse Image no llega a un terreno neutral. Meta lanza la función en un momento en que el 35% expresa más preocupación que entusiasmo por la IA, y además lo hace con una herramienta que reutiliza fotos públicas sin avisar al autor cuando otra persona ya las ha usado.
Ese cruce entre utilidad y falta de visibilidad resulta difícil de ignorar. La exclusión automática de cuentas privadas y de menores de 18 años marca una frontera clara, pero deja intacta otra cifra mucho más incómoda, la de hasta 87 millones de usuarios afectados en el precedente que convirtió la gestión de datos de Facebook en un problema de escala masiva.