Meta vuelve a enfrentar una ofensiva legal por la presencia de anuncios fraudulentos en Facebook e Instagram, una acusación que pone el foco en algo muy concreto para el usuario si abrir estas apps implica exponerse a estafas que la plataforma no está frenando con suficiente eficacia.
La organización sin fines de lucro Consumer Federation of America (CFA) ha presentado una propuesta de demanda colectiva en Washington D.C. en la que acusa a Meta de no proteger a sus usuarios frente a publicidad engañosa en sus dos grandes aplicaciones sociales. La tesis de la demanda es directa Meta habría priorizado los ingresos publicitarios por encima de la seguridad de quienes usan Facebook e Instagram.
Qué se acusa exactamente a Meta
La demanda sostiene que la compañía engañó a usuarios de Facebook e Instagram sobre el alcance real de las estafas dentro de sus plataformas y que eso vulnera leyes de protección al consumidor en Washington D.C. No se trata de una discusión abstracta sobre moderación, sino de anuncios concretos que cualquier persona podría encontrarse mientras navega por el feed o las historias.
Entre los ejemplos citados aparecen anuncios de un supuesto "iPhone gratuito del gobierno" y otros que prometían cheques de 1.400 dólares para personas nacidas en determinados años. Son cebos reconocibles mensajes simples, urgentes y diseñados para que alguien pulse antes de pensar demasiado. CFA añade además que muchos de esos anuncios usan vídeos generados con IA, lo que complica todavía más distinguir lo falso de lo legítimo cuando el contenido intenta parecer creíble a simple vista.
"Meta afirma que está haciendo todo lo posible para tomar medidas contra la publicidad fraudulenta en sus plataformas. Pero en realidad, Meta ha dado pasos de forma consciente y ha adoptado políticas que engordan sus resultados a costa de la seguridad y el bienestar de sus usuarios. De hecho, en lugar de prohibir a anunciantes que la propia compañía ha determinado que presentan un mayor riesgo para sus usuarios, Meta simplemente les cobra más. El resultado perverso es que cuanto más arriesgado es el anunciante, más dinero gana Meta." - Consumer Federation of America, organización sin fines de lucro
Para quien usa estas apps en el día a día, el problema es muy práctico. No hace falta buscar una estafa puede aparecer mezclada con publicaciones normales, recomendaciones o anuncios de marcas reales. Ese contexto reduce la desconfianza. Si el anuncio está bien producido y además usa vídeo generado con IA, el margen de error aumenta, especialmente en campañas que apelan a ayudas públicas, regalos o pagos directos.
La defensa de Meta y lo que significa en la práctica
Meta rechaza las acusaciones y asegura que la demanda distorsiona su trabajo. La compañía defiende que combate de forma agresiva las estafas en sus plataformas y aporta cifras para respaldarlo el año pasado eliminó más de 159 millones de anuncios fraudulentos, retiró el 92% antes de que nadie los denunciara y cerró 10,9 millones de cuentas de Facebook e Instagram vinculadas a centros criminales de estafas.
"Las acusaciones de CFA tergiversan la realidad de nuestro trabajo y las combatiremos. Combatimos agresivamente las estafas en nuestras plataformas para proteger a las personas y a las empresas solo el año pasado eliminamos más de 159 millones de anuncios fraudulentos, el 92% de los cuales retiramos antes de que nadie los denunciara, y eliminamos 10,9 millones de cuentas de Facebook e Instagram asociadas a centros criminales de estafas. Luchamos contra las estafas porque son malas para el negocio la gente no las quiere, los anunciantes no las quieren y nosotros tampoco las queremos." - portavoz de Meta, Meta
Estas cifras muestran una escala enorme del problema. También dejan una lectura incómoda si Meta presume de haber eliminado tal volumen de anuncios y cuentas, es porque el flujo de intentos de fraude dentro de Facebook e Instagram sigue siendo masivo. Para el usuario, eso significa que la protección existe, pero no elimina el riesgo de encontrarse con anuncios dudosos en el uso cotidiano de la app.
El caso llega además en un momento delicado para la compañía. Desde el año pasado, sus prácticas publicitarias están bajo escrutinio tras la difusión de documentos internos que apuntaban a ingresos de miles de millones de dólares procedentes de anuncios relacionados con estafas y bienes prohibidos. Esos mismos documentos también reflejaban que procesos internos de la empresa habrían dificultado en ocasiones que sus propios empleados actuaran contra anunciantes maliciosos.
Visto desde fuera, la disputa legal no cambia cómo funcionan Facebook o Instagram en la mano del usuario, pero sí cuestiona la fiabilidad del entorno publicitario que acompaña cada sesión. Si una plataforma mezcla contenido social con anuncios fraudulentos que prometen dinero fácil, regalos oficiales o ayudas sospechosas, la experiencia deja de ser solo incómoda y pasa a convertirse en un problema de seguridad cotidiana. El resultado de esta demanda aún está por verse, pero el mensaje para cualquiera que use ambas apps ya es claro conviene tratar con especial cautela cualquier anuncio demasiado bueno para ser verdad.