Meta bloqueará la cámara de sus gafas si detecta que alguien tapa o altera el led de grabación

Meta desactivará la cámara de sus gafas cuando se manipule la luz que avisa de la grabación, tras detectar usos reales para ocultarla, mientras crecen las dudas por cómo usa imágenes y datos en su IA.

09 de julio de 2026 a las 10:43h
Meta bloqueará la cámara de sus gafas si detecta que alguien tapa o altera el led de grabación
Meta bloqueará la cámara de sus gafas si detecta que alguien tapa o altera el led de grabación

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Meta intenta apagar un incendio de confianza en sus gafas con una solución muy concreta. La próxima actualización desactivará la cámara si alguien manipula la luz led que avisa de que el dispositivo está grabando, justo cuando la compañía vuelve a quedar bajo presión por cómo recoge y usa datos personales.

La decisión no llega por un riesgo teórico. Meta admite que algunos usuarios tapaban la luz con cinta adhesiva y después aplicaban métodos más sofisticados para modificarla o destruir el led de captura, una maniobra que vacía de sentido la señal visual pensada para quienes están alrededor.

Meta corrige un uso real que dejaba a terceros sin aviso

Ahí está el centro del problema. Unas gafas con cámara ya plantean dudas en espacios cotidianos, pero esas dudas cambian de escala cuando el indicador visible puede anularse con un apaño casero o con una manipulación más agresiva del hardware.

Meta presume además de ser la primera en aplicar una medida así.

"Ningún otro tipo de cámara ha hecho esto y estamos orgullosos de liderar el esfuerzo de la industria" - Meta, en su blog

El movimiento busca transmitir control, aunque no resuelve por sí solo la pregunta más sensible en este tipo de producto. No basta con saber cuándo graban las gafas si después también importa quién acaba viendo ese material y para qué puede reutilizarse.

La privacidad no termina cuando la luz sigue encendida

En su blog, la empresa responde con una fórmula tajante a esa inquietud y asegura que las fotos y los vídeos de las gafas los ve únicamente el usuario, salvo que decida compartirlos. El matiz pesa porque la política de privacidad de Meta indica que cualquier imagen compartida con Meta AI puede utilizarse para entrenar su inteligencia artificial.

También el mismo día del anuncio de esta medida de seguridad, Meta comunicó que su inteligencia artificial puede usar las fotos públicas de Instagram de cualquier usuario para crear imágenes, a menos que esa persona decida excluirse. A la vez, ya ha incorporado funciones para trabajar con imágenes del carrete del móvil que nunca habían sido compartidas.

Visto junto, el mensaje deja una sensación incómoda. Una cosa es que el contenido permanezca en manos del usuario mientras no lo comparta y otra muy distinta es el alcance que gana ese material una vez entra en los sistemas de inteligencia artificial de la empresa.

Mientras blinda la cámara, Meta amplía el apetito por más datos

Fuentes consultadas han revelado que Meta prueba un prototipo de gafas de inteligencia artificial capaz de recopilar audio de forma continua mientras toma fotografías cada pocos segundos. Es el tipo de salto que convierte un accesorio conectado en una máquina de observación mucho más invasiva en el uso diario.

La discusión no se limita a las gafas. Meta graba las pulsaciones del teclado de sus empleados para entrenar su inteligencia artificial y además planea vender anuncios segmentados a partir de los datos obtenidos en conversaciones con esa misma inteligencia artificial.

Apple no ha querido asociarse con Meta por preocupaciones sobre privacidad, un rechazo que pesa más de lo habitual cuando llega de una compañía que compite en hardware de consumo y que rara vez cierra la puerta de forma tan visible.

El recuerdo de 2018 sigue ahí cuando Meta pide confianza otra vez

Meta intenta encajar estas decisiones dentro de un relato de mejora interna. En su página de progreso sobre privacidad afirma que desde 2019 ha invertido significativamente en personas, productos y tecnología para evolucionar su programa de privacidad.

Ese discurso convive con antecedentes difíciles de borrar. El escándalo de Cambridge Analytica estalló en 2018 y la compañía también canceló un contrato con una empresa tecnológica externa después de que trabajadores en Kenia denunciaran que tuvieron que ver vídeos de las gafas con sexo, desnudez y personas usando el inodoro para entrenar la inteligencia artificial.

Incluso la promoción del producto refleja esa tensión entre deseo y recelo. Kylie Jenner ha impulsado la visibilidad de las gafas, pero el atractivo comercial de un dispositivo así no elimina la pregunta que lo acompaña desde que sale a la calle.

Al final, la nueva barrera técnica actúa sobre un gesto muy preciso y muy revelador. Si Meta ha tenido que bloquear la cámara cuando alguien altera la luz led, es porque el problema no era una hipótesis de laboratorio, sino usuarios intentando grabar sin que nadie lo notara.

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