Las estafas nacidas en redes ya cuestan US$2.100 millones en EE.UU. y multiplican por ocho 2020

Las estafas que empiezan en redes sociales causaron al menos US$2.100 millones en pérdidas en EE.UU. en 2025. Inversión, compras y fraudes románticos lideran un problema que suele arrancar dentro de apps de uso diario.

29 de abril de 2026 a las 12:16h
Las estafas nacidas en redes ya cuestan US$2.100 millones en EE.UU. y multiplican por ocho 2020
Las estafas nacidas en redes ya cuestan US$2.100 millones en EE.UU. y multiplican por ocho 2020

Las estafas que nacen en redes sociales ya no son un problema menor en 2025 provocaron pérdidas de al menos 2.100 millones de dólares en Estados Unidos, y el salto frente a 2020 multiplica la cifra por ocho.

El dato importa porque retrata un uso cotidiano de estas plataformas que se ha vuelto más riesgoso. No se trata solo del mensaje sospechoso de un desconocido. También entran anuncios de compra, supuestas oportunidades de inversión y contactos que terminan derivando en fraudes románticos. La clave es que el engaño empieza dentro de apps que mucha gente usa a diario, lo que baja la guardia y hace más fácil que una promesa falsa parezca normal.

Cómo están operando estas estafas en la práctica

Uno de los patrones más repetidos es el de la inversión. La FTC ha señalado que los estadounidenses reportaron pérdidas de 1.100 millones de dólares el año pasado por estafas de inversión iniciadas en redes sociales. En muchos casos, el primer contacto era un post o un anuncio que ofrecía un programa supuestamente pensado para enseñar a invertir. Sobre el papel puede sonar como otro curso más. En la práctica, es la puerta de entrada a una estafa.

También pesan mucho los anuncios vinculados a compras. Más del 40% de quienes perdieron dinero el año pasado en una estafa nacida en redes sociales responsabilizaron a anuncios de este tipo. Muchos terminaron en webs desconocidas. Ese detalle es importante la trampa no siempre está en una conversación privada, sino en un anuncio que parece una oferta legítima y empuja al usuario a salir de la plataforma hacia una tienda que no conoce.

A eso se suman las estafas románticas, otro formato clásico que sigue encontrando terreno en redes sociales. El mecanismo es conocido una conversación que parece personal, una relación que gana confianza y, después, una petición de dinero o una propuesta financiera. Cuando la estafa mezcla vínculo emocional y presión económica, detectar el fraude resulta bastante más difícil.

Qué plataformas aparecen más expuestas y qué puede hacer el usuario

La FTC indicó que la mayoría de estas estafas comenzaron en Facebook, con WhatsApp e Instagram en un distante segundo y tercer lugar. El dato no significa que todo lo que ocurre ahí sea fraudulento, pero sí que son espacios especialmente aprovechados por los estafadores. Además, la presión sobre Meta aumenta la semana pasada se presentó una demanda contra la compañía por supuestamente engañar a los usuarios sobre anuncios fraudulentos, y ya se había reportado que estaba obteniendo miles de millones de dólares con anuncios que promovían estafas y productos ilegales.

El contexto general tampoco invita a mirar hacia otro lado. El FBI informó a comienzos de este mes que los estadounidenses reportaron pérdidas de casi 21.000 millones de dólares por delitos relacionados con internet en 2025. Más de la mitad estuvo vinculada a estafas con criptomonedas. Además, las estafas con inteligencia artificial costaron alrededor de 893 millones de dólares el año pasado. Y hay un matiz relevante tanto la FTC como el FBI trabajan con cifras reportadas, pero muchas víctimas no denuncian, así que el impacto real probablemente sea mayor.

Para el usuario, las recomendaciones son bastante concretas y más útiles que cualquier consejo genérico de "ten cuidado". La FTC pide evitar que alguien conocido solo a través de redes sociales dirija decisiones de inversión. También recomienda buscar el nombre de una empresa junto a términos como "scam" o "complaint" antes de comprar. Y añade una medida menos llamativa, pero práctica limitar el alcance de las publicaciones en redes sociales para que los estafadores tengan menos información específica con la que operar.

No cambia la vida de un día para otro, pero sí cambia hábitos básicos. Desconfiar de un anuncio demasiado conveniente, no dejar que un contacto de redes marque una inversión y revisar la visibilidad del perfil son gestos pequeños. Vistos los miles de millones que ya se pierden por esta vía, parecen bastante menos exagerados de lo que hace unos años podía parecer.

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