La retirada gradual de la memoria LPDDR4 y LPDDR4X por parte de Samsung amenaza con encarecer los móviles baratos y obligar a los fabricantes a recortar en apartados clave como procesador, cámaras o memoria.
El movimiento no significa que estos chips desaparezcan de un día para otro, pero sí marca un cambio de fondo en el mercado. Samsung ya ha aceptado sus últimos pedidos de esta memoria para smartphones económicos, con la intención de liberar capacidad para productos más nuevos y rentables. El problema es que LPDDR4 y LPDDR4X siguen siendo habituales en muchos teléfonos asequibles, incluso aunque buena parte del mercado ya haya dado el salto a LPDDR5 y LPDDR5X.
Por qué esta decisión importa en el día a día
Para el usuario, esto puede traducirse en algo muy concreto pagar más por un móvil básico o aceptar un dispositivo peor equilibrado. Cuando sube el coste de un componente tan central como la RAM, los fabricantes tienen pocas salidas. Pueden subir el precio final, con el riesgo de que esos modelos choquen directamente con móviles de gama media mejor equipados, o pueden recortar especificaciones para mantener tarifas atractivas.
Ese recorte no sería menor. Puede reflejarse en procesadores más modestos, cámaras más limitadas o configuraciones de memoria más ajustadas. En la práctica, eso afecta a la experiencia diaria una app que tarda más en abrir, más cierres en segundo plano al cambiar entre aplicaciones o un sistema que envejece antes. El golpe no está solo en la etiqueta del precio, también en lo que deja de ofrecer el teléfono.
La presión es especialmente fuerte en los modelos de menos de 200 dólares. En ese segmento, la cuota de la DRAM dentro del coste total de materiales ha pasado de alrededor del 13% al 26% entre el primer trimestre de 2025 y el primero de 2026 en los móviles con LPDDR4X. La previsión es aún más dura podría alcanzar un 35% en el segundo trimestre. Ese nivel empieza a ser difícil de absorber sin consecuencias visibles en el producto final.
No es solo un problema de la gama barata
Aunque los móviles económicos son los más expuestos, la presión también se extiende a la gama media y premium. En el segundo trimestre de 2026, se espera que la DRAM represente entre un 20% y un 23% del coste de materiales de estos teléfonos. Es un salto importante frente a niveles muy inferiores de un año antes en el caso de LPDDR5X, y vuelve a plantear el mismo dilema para las marcas recortar en otros apartados o trasladar el sobrecoste al comprador.
La situación se complica porque la demanda de memoria por parte de los centros de datos para IA sigue muy fuerte, en un contexto de suministro ya tensionado. Samsung puede redirigir capacidad hacia memorias más nuevas y hacia almacenamiento NAND, pero no hay garantía de que esa capacidad adicional vaya a destinarse a chips móviles. Ahora mismo, la memoria HBM para centros de datos resulta bastante más rentable.
Además, aunque Samsung haya tomado ya los últimos pedidos de LPDDR4, eso no implica un corte inmediato. Estos chips seguirán saliendo de las líneas de producción durante un tiempo. Aun así, adaptar fábricas y poner en marcha más capacidad para LPDDR5 lleva meses, así que el alivio no parece cercano. Parte de la evolución dependerá también de otros actores clave del mercado, como Micron y SK Hynix.
Hay incluso ejemplos recientes de dispositivos y plataformas que todavía soportan este tipo de memoria, como el Samsung Galaxy A37, el Nothing Phone 4a o la línea Exynos de Samsung. Eso deja claro que no se trata de una tecnología residual en el segmento asequible. Si desaparece demasiado deprisa, deja un hueco incómodo en una parte del mercado donde cada dólar cuenta.
Lo más probable es que el usuario note antes este cambio en los móviles baratos, pero no se quedará ahí. Si no mejora el suministro, la presión sobre costes seguirá subiendo y el equilibrio entre precio y prestaciones será cada vez más difícil de sostener. La consecuencia más realista no es una revolución tecnológica, sino algo bastante menos atractivo teléfonos más caros, más recortados o ambas cosas a la vez.