Kagi cobra 10 dólares al mes por buscar sin anuncios, pero su prueba no logró apartar a este usuario de Google

Kagi propone un buscador por suscripción sin anuncios ni venta de datos, con resultados más ricos en contexto, pero su precio de 10 dólares al mes dificulta justificar el cambio frente a Google.

23 de junio de 2026 a las 16:41h
Kagi cobra 10 dólares al mes por buscar sin anuncios, pero su prueba no logró apartar a este usuario de Google
Kagi cobra 10 dólares al mes por buscar sin anuncios, pero su prueba no logró apartar a este usuario de Google

Pagar por buscar en internet suena, de entrada, como una rareza. Kagi Search quiere convertir esa rareza en argumento de compra con una promesa muy concreta, ya que elimina anuncios, evita la venta de datos de usuarios y cobra 10 dólares al mes por el acceso ilimitado.

No intenta competir por el camino habitual. Mientras la mayoría de buscadores convierten la publicidad y el perfilado en parte central del negocio, Kagi sostiene que no utiliza rastreadores invasivos y que la suscripción financia una experiencia más limpia.

Kagi vende una búsqueda sin anuncios, pero el precio pesa desde el primer clic

La barrera no tarda en aparecer. El servicio ofrece una prueba gratuita con 50 búsquedas y suma otras 100 al registrarse, una cifra suficiente para probar hábitos reales, pero también para preguntarse cuánto valor extra aporta frente a lo que muchos usuarios ya usan sin pagar.

Ahí entra la fricción más evidente, porque la suscripción ilimitada cuesta 10 dólares al mes y no todo el mundo siente esa urgencia por pagar para buscar mejor. En un servicio tan cotidiano, el coste mensual importa tanto como la calidad de los resultados.

Andy Walker, autor especializado que probó el servicio, lo plantea sin rodeos.

"Aprecio por qué Kagi cobra por su servicio, pero no puedo convencerme a mí mismo, ni a mi cartera, de que lo necesite de forma tan desesperada." - Andy Walker, autor

Su reparo no gira en torno a una función rota, sino al equilibrio entre utilidad y gasto. Ese matiz importa, porque una herramienta puede estar bien planteada y aun así no encontrar hueco en la rutina de quien no percibe una mejora proporcional al precio.

Los resultados añaden contexto que Google rara vez enseña de frente

Kagi intenta justificar esa cuota con más información alrededor de cada enlace. El sistema muestra la fecha de indexación, los rastreadores, el rango de página, la velocidad y el ranking de tráfico de cada sitio web, un nivel de detalle pensado para quien no solo quiere clicar, sino también entender qué está viendo.

Una búsqueda sobre vino tinto devuelve aproximadamente 90 resultados. No parece una cifra pensada para abrumar, sino para ordenar, y el buscador además separa categorías como Hallazgos interesantes para noticias y ciencia, junto con Listados para desgloses por puntos.

También cuida más el apartado visual. El buscador de imágenes permite filtrar por tipo, antigüedad, calidad, tamaño, color y licencia, algo práctico para quien busca una foto reutilizable, una referencia reciente o simplemente quiere recortar ruido sin perder tiempo saltando entre pestañas.

Kagi Maps hereda reseñas útiles, aunque en el móvil deja una sensación menos pulida

No todo mantiene el mismo nivel. Kagi Maps usa reseñas de Google Maps, pero deja fuera datos como los horarios de mayor afluencia o los menús, dos elementos muy concretos que sí influyen en decisiones cotidianas como elegir restaurante o evitar una cola.

Además, funciona con lentitud en móviles. Esa limitación pesa más de lo que parece, porque la consulta de mapas suele ocurrir en movimiento, con prisa y desde la pantalla pequeña, justo donde cualquier retraso se vuelve más visible.

Walker también sitúa el debate en la privacidad desde su propio uso diario. Su costumbre pasa por buscar sin iniciar sesión, lo que reduce hasta qué punto un servicio puede vincular las consultas a una identidad concreta.

"Nunca uso el buscador con la sesión iniciada, por lo que, aunque tienen una idea vaga de quién soy a través de cookies y rastreadores que se saltan uBlock Origin y NextDNS, nunca pueden saber realmente que soy yo quien inicia las búsquedas." - Andy Walker, autor

Ese punto cambia bastante la ecuación. Si un usuario ya toma medidas para limitar el seguimiento, pagar 10 dólares al mes por una alternativa centrada en privacidad puede dejar de parecer una necesidad y pasar a verse como un extra difícil de defender.

Al final, la prueba no empujó un cambio permanente. Tras usar Kagi y medirlo frente a su propia rutina, Walker volvió a Google Search porque el precio no quedó justificado para el uso que hace del buscador.

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