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Instagram ha decidido apretar donde más duele a quien vive del algoritmo. La red social cambiará la etiqueta que identifica a los perfiles creados con inteligencia artificial y, además, recortará el alcance de las cuentas que muestren personas generadas con esta tecnología sin avisarlo.
El movimiento apunta a un problema muy concreto. Cada vez resulta más fácil toparse con una cara aparentemente real, seguirla durante semanas y descubrir después que nunca existió fuera de un generador de imágenes.
Instagram cambia la etiqueta para decir con más claridad qué perfiles no son humanos
La plataforma dejará atrás la fórmula actual de creador de inteligencia artificial y pasará a usar perfil generado por inteligencia artificial. La nueva redacción busca dejar menos margen a la ambigüedad y señalar que la persona que aparece en el perfil fue creada de forma sustancial con esa tecnología.
Instagram explicó por escrito el motivo de este giro.
"A medida que la inteligencia artificial generativa se convierte en una parte más importante de cómo crea la gente, hemos escuchado que a la gente no le gusta ver un perfil que parece humano, solo para descubrir más tarde que la persona que aparece es generada por inteligencia artificial. Quieren saber cuándo un perfil presenta a una persona generada por inteligencia artificial." - Instagram
Para quien usa la app, el cambio importa menos por el nombre de la etiqueta que por la promesa de contexto. No es lo mismo retocar una foto o pulir un texto que construir la identidad completa de una persona ficticia y presentarla como si fuera real.
La penalización llegará cuando una cuenta oculte que la persona fue creada con IA
Ahí está la clave práctica del anuncio. Los creadores que no etiqueten correctamente un perfil generado por inteligencia artificial verán reducido su alcance, mientras que quienes sí utilicen la nueva etiqueta no recibirán esa penalización.
Instagram no convierte esta marca en una obligación general para cualquier uso de inteligencia artificial. Quedan fuera tareas como editar fotos, mejorar textos, crear gráficos o aplicar otros ajustes creativos, algo que evita meter en el mismo saco un retoque visual y un personaje entero fabricado por software.
En otras palabras, la plataforma intenta separar la IA como herramienta de la IA como identidad. Para muchos usuarios esa frontera cambia la experiencia de uso bastante más de lo que parece, sobre todo cuando la cuenta busca conversación, influencia o incluso dinero.
Varias investigaciones ya habían mostrado por qué esta frontera importa
Más de dos docenas de cuentas con influencers masculinos generados por inteligencia artificial promocionaban la aplicación de citas Goose mediante mensajes directos. Ese dato retrata bien el problema, porque mezcla apariencia humana, persuasión privada y una finalidad comercial.
No fue el único aviso. Un informe publicado en julio detectó cientos de médicos, sanadores y personalidades del bienestar generados por inteligencia artificial en redes sociales que promocionaban suplementos o lanzaban afirmaciones sobre salud.
Cuando una cuenta vende una cita, un suplemento o una supuesta autoridad médica, la etiqueta deja de ser un detalle estético. Pasa a ser una pista básica para entender con quién habla realmente el usuario y qué grado de confianza merece ese perfil.
Meta ya venía corrigiendo productos de IA tras varias críticas públicas
La matriz de Instagram retiró una herramienta de inteligencia artificial que permitía generar imágenes con el parecido de otras personas. La empresa dio marcha atrás después de recibir críticas por usar contenido público sin consentimiento explícito.
Ese precedente ayuda a leer el anuncio actual con otro prisma. No llega en un vacío, sino en un momento en el que Meta intenta ajustar varios productos de IA después de chocar con límites muy visibles para el usuario corriente.
También pesa el frente regulatorio. Meta alcanzó la semana pasada un acuerdo de 18.000 millones de dólares con varios estados de Estados Unidos por las alegaciones sobre los efectos de Facebook e Instagram en niños y adolescentes.
El contexto de presión también alcanza a los menores dentro de Facebook e Instagram
Como parte de ese acuerdo, Meta introducirá un límite de uso diario predeterminado de dos horas para adolescentes en Facebook e Instagram. A eso sumará un bloqueo en modo nocturno y notificaciones silenciadas durante el horario escolar.
La coincidencia entre estas medidas y el endurecimiento con los perfiles generados por inteligencia artificial dibuja una misma preocupación. La discusión ya no gira solo en torno a qué puede hacer la tecnología, sino a cuánto engaño, presión o ruido está dispuesta a tolerar la plataforma dentro de sus propias apps.
Al final, el detalle más revelador no está en el nuevo nombre de la etiqueta, sino en la sanción asociada. Instagram permitirá usar inteligencia artificial para editar fotos, textos o gráficos, pero recortará visibilidad cuando una cuenta convierta a una persona inexistente en su cara pública sin decirlo.