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Hace tiempo que los móviles intentan parecer cámaras, pero el HONOR Robot Phone da un paso más extraño y bastante literal. Presentado el 12 de agosto, coloca su cámara dentro de un brazo gimbal articulado que sale del cuerpo del teléfono y convierte algo habitual, hacer una foto o grabar vídeo, en un pequeño gesto mecánico.
No llega por sorpresa. HONOR lleva diez meses enseñándolo desde octubre del año anterior, primero con adelantos y después en escenarios tan visibles como el CES de enero y el MWC. Esa insistencia ya dejaba claro que la marca no quería vender solo otro gama alta, sino una idea de producto capaz de llamar la atención incluso en un mercado saturado.
La cámara sale del cuerpo y cambia por completo la forma de usarlo
Antes de que el brazo empiece a moverse, hay una barrera física bastante poco común en un smartphone. La cámara vive dentro de un compartimento protector con una compuerta manual que obliga a deslizarla para liberar el gimbal.
Esa decisión tiene una lectura práctica. El sistema no queda expuesto de forma permanente, pero también exige una acción extra cada vez que el usuario quiera aprovechar la función más llamativa del dispositivo.
Según HONOR, los motores del brazo son un 65 % más compactos que los componentes tradicionales. Ese recorte de tamaño resulta clave en un móvil que, aun así, se va hasta los 248 gramos y deja claro desde la ficha técnica que aquí la prioridad no era la ligereza.
Puede girar a una velocidad de 360 grados por segundo, aunque el software pone límites. Sobre el papel suena a máquina muy rápida, pero esa restricción también sugiere que la experiencia real depende menos del músculo mecánico y más de cómo HONOR haya decidido domesticarlo en el día a día.
HONOR metió controles de cine en un móvil que también escucha órdenes de voz
El manejo mezcla dos ideas muy distintas. Por un lado, hay un control analógico táctil en pantalla para mover la cámara de forma manual y, por otro, aparecen el seguimiento de sujetos con inteligencia artificial y el control por voz.
También entra en juego YOYO, el asistente integrado de la marca, que permite mover el brazo gimbal al ritmo de la música. Es una de esas funciones que parecen pensadas para exhibición, aunque encaja con un producto que quiere llamar la atención tanto por lo que hace como por cómo lo hace.
Más interesante para quien graba con frecuencia resulta la parte de software fotográfico. La app de cámara incluye controles de cine profesional y etalonaje creados junto a ARRI, una colaboración que intenta llevar lenguaje de producción audiovisual a un teléfono que ya de por sí rompe con el diseño clásico.
No sacrifica la ficha técnica y apunta directo a la gama más alta
La cámara principal montada en el gimbal alcanza 200 megapíxeles. La acompaña un teleobjetivo periscópico de 200 megapíxeles, un ultra gran angular de 50 megapíxeles y una cámara frontal también de 50 megapíxeles.
En la parte frontal monta un panel OLED de 6,31 pulgadas con resolución de 1216 por 2640 píxeles y un brillo máximo HDR de 6.800 nits. Son cifras propias de un móvil que no quiere vivir solo del efecto sorpresa del brazo mecánico.
Dentro aparece el Snapdragon 8 Elite Gen 5, con opciones de 12 o 16 gigabytes de RAM. A eso suma una batería de silicio carbono de 7.060 mAh, además de carga por cable de 120 W y carga inalámbrica de 50 W.
De hecho, la batería sube hasta 7.060 mAh en un cuerpo que pesa 248 gramos. Ese equilibrio entre autonomía, motores, sensores y tamaño explica bastante bien qué tipo de concesión plantea el dispositivo desde el primer minuto en la mano.
Su propuesta más llamativa nace con un límite de mercado muy claro
El Robot Phone llega con MagicOS 10 basado en Android 16 y se ofrecerá en plata y gris. El lanzamiento, sin embargo, queda centrado exclusivamente en China.
HONOR no ha confirmado detalles sobre una expansión internacional y el dispositivo no estará disponible en Estados Unidos. Para un producto diseñado para generar conversación durante meses, ese recorte geográfico convierte su despliegue en algo casi tan llamativo como el propio brazo gimbal.
Al final, la imagen más precisa del HONOR Robot Phone no está en sus 200 megapíxeles ni en sus 6.800 nits, sino en esa compuerta manual que obliga a abrir el módulo antes de usarlo. En un momento en que casi todo busca desaparecer dentro del cristal, este móvil hace justo lo contrario y convierte la cámara en un mecanismo visible.