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Google quiere que grabar un vídeo interno deje de depender de una cámara, una sala tranquila y algo de soltura frente al objetivo. Desde este jueves, Google Vids añade una función que crea un avatar digital personalizado con una autofoto y una grabación de voz, una apuesta pensada para actualizar equipos o montar vídeos de formación sin volver a encender el móvil.
La novedad llega dentro de Google Workspace, donde Vids ya ocupaba el papel de herramienta para comunicaciones de empresa. Ahora suma una capa más ambiciosa porque el avatar queda vinculado a la cuenta de Google y a la imagen del titular, algo que intenta acotar quién puede usar esa representación y con qué identidad.
Gemini Omni entra en Google Vids y cambia cómo se montan estos vídeos
Junto a los avatares, Google integra Gemini Omni en Google Vids. Ese modelo multimodal permite generar vídeos a partir de indicaciones escritas y de imágenes de referencia, una combinación que acerca el proceso a algo más parecido a pedir resultados que a editar una línea de tiempo desde cero.
También puede retocar material grabado con el teléfono. Cambia el fondo, corrige la iluminación y añade efectos, tres ajustes muy concretos para un tipo de vídeo que muchas veces nace deprisa, con mala luz y sin margen para repetir tomas.
No es un detalle menor que Gemini Omni admita ediciones paso a paso. Eso baja la fricción para quien no necesita un vídeo perfecto, sino corregir una parte, probar otra versión y ajustar el resultado sin rehacer todo el trabajo.
El avatar promete comodidad, aunque Google le pone varias barreras
Primero llega la parte más delicada. Google limita el acceso a los avatares personales a usuarios mayores de 18 años y solo en determinadas regiones, una restricción que marca que la función no entra como un simple filtro simpático, sino como una herramienta con implicaciones de identidad.
Además, los avatares incorporan una marca de agua invisible con SynthID. En la práctica, Google intenta que el vídeo generado conserve una señal de procedencia incluso cuando el resultado busque parecer natural, algo especialmente sensible cuando la cara y la voz parten del propio usuario.
Google entra en una carrera donde ya había varios rivales
Google Vids no aterriza en un terreno vacío. Compite con HeyGen, Synthesia, Captions y D-ID, nombres que ya empujaban la idea del presentador generado por inteligencia artificial para explicar productos, formar empleados o enviar mensajes sin grabación tradicional.
Ese contexto cambia bastante la lectura del anuncio. Google no presenta una categoría nueva, pero sí coloca estas funciones dentro de Workspace, el lugar donde muchas empresas ya escriben, comparten archivos y organizan tareas, con lo que reduce un paso incómodo que suele frenar la adopción de otra herramienta aparte.
Mientras unas plataformas peleaban por convertirse en la opción para crear presentadores virtuales, el cierre de Sora de OpenAI deja otra señal del momento que vive este mercado. Google entra con un avatar ligado a la cuenta, una autofoto, una voz real y una marca invisible, justo en un segmento donde la facilidad de uso compite de frente con la necesidad de controlar quién aparece realmente en pantalla.