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Los móviles plegables ya no pelean solo por sorprender al abrirse. La batalla empieza a parecerse mucho más a la de cualquier gama alta tradicional, con batería, cámaras, grosor, soporte de software y un detalle que sigue pesando más de lo que muchas marcas admiten, el pliegue de la pantalla.
Ahí aparece una contradicción interesante para Google. El Pixel 11 Pro Fold apunta a un diseño algo más fino que el del modelo anterior y sube el listón fotográfico con un sensor de 50 megapíxeles, pero mantendrá el pliegue visible y además recortará batería en un producto que rondará los 2.000 dólares.
Google afina el diseño, pero no resuelve dos de las dudas más visibles
Frente a esa propuesta, el Pixel 10 Pro Fold ya dibuja con claridad qué base técnica tiene hoy la familia. Lleva una pantalla exterior de 6,4 pulgadas y una interior plegable de 8 pulgadas, junto al procesador Tensor G5, 16 GB de RAM, almacenamiento UFS 4.0, triple cámara, carga inalámbrica y certificación IP68.
Sobre el papel, no es una ficha corta. El problema está en que la siguiente generación no solo no eliminaría una de las marcas físicas más discutidas del formato, sino que también reduciría la capacidad de la batería, justo cuando varios rivales intentan convertir la autonomía en argumento de compra.
Un dato ayuda a entender por qué ese equilibrio importa tanto. El 39% de 1.070 votos cree que el hardware no está a la altura, mientras un 24% sí pone en valor el software, una diferencia que deja claro dónde aparece hoy la fricción.
Samsung y Motorola atacan justo donde más duele al plegable
Mientras Google perfila cambios más contenidos, Samsung prepara dos modelos con enfoques distintos. El Galaxy Z Fold 8 Ultra llegará junto al Galaxy Z Fold 8, y este último adoptará un formato más ancho.
Ahí no acaba el movimiento. Samsung también corregirá el problema del pliegue en la pantalla del Galaxy Z Fold 8, añadirá una cámara principal de 200 megapíxeles y aumentará la capacidad de la batería.
Motorola, por su parte, juega una carta muy fácil de explicar en tienda. El Razr Fold promete dos días de autonomía y siete años de actualizaciones de Android, dos cifras que aterrizan rápido en el uso diario y en el coste real de tener el móvil más tiempo.
Apple también entra en escena y empuja la comparación hacia otro terreno
No solo compiten entre sí los fabricantes que ya venden plegables. Apple prepara el iPhone Fold, también citado como iPhone Ultra, con la posibilidad de integrar una versión ligera de iPadOS, una pista que desplaza parte del debate desde el hardware puro hacia la experiencia de uso en pantalla grande.
Esa presión adicional explica parte de la cautela de muchos compradores. Un 29% prefiere esperar al Pixel 11 Pro Fold antes de decidir, y otro 8% directamente aguarda al plegable de Apple.
Visto en conjunto, el mercado ya no premia cualquier mejora aislada. Si Samsung elimina el pliegue y sube batería, si Motorola ofrece dos días de uso y siete años de soporte, y si Google mantiene una marca visible en la pantalla con menos batería en un móvil de unos 2.000 dólares, la comparación deja de ser abstracta y pasa al detalle que el usuario toca cada día.