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Google quiere que Play deje de ser solo un escaparate y empiece a funcionar también como taller. Desde el martes, la tienda de Android permite ejecutar aplicaciones privadas creadas con inteligencia artificial en el propio teléfono, sin publicarlas de forma abierta y sin exponerlas a búsquedas o listados.
La idea cambia bastante la relación habitual con una app. Ya no hace falta pensar en un lanzamiento para todo el mundo, porque las aplicaciones personales quedan visibles solo para su creador dentro de Google Play y se activan con una cuenta estándar de Google.
Ese matiz importa. Para mucha gente, una app no nace para competir en la tienda, sino para resolver una necesidad muy concreta, desde organizar un equipo deportivo infantil hasta montar una herramienta doméstica que solo va a usar una familia.
Google Play abre la puerta a apps privadas hechas para una sola persona
Google vincula esta función a su estudio de inteligencia artificial, que actúa como punto de partida para crear esas aplicaciones personales. Aun así, la compañía no las deja fuera de control y exige que cumplan las políticas ya vigentes de Google Play.
De entrada, la novedad llega con límites claros. Solo estará disponible inicialmente para usuarios mayores de 18 años en Estados Unidos.
"Comenzamos Google Play con un objetivo sencillo: conectarle con las aplicaciones que le gustan. Pero después de hoy, esperamos que quede claro: Play ha evolucionado para convertirse en mucho más que eso". - Sam Bright, vicepresidente y director general de Google Play y el Ecosistema de Desarrolladores de Google
Más allá del discurso, el movimiento sugiere que Google quiere que Play sirva tanto para descubrir software como para fabricarlo. Ahí encaja otra decisión práctica, porque esas creaciones privadas no aparecen en espacios públicos de la tienda y evitan la exposición inmediata ante otros usuarios.
La tienda también quiere recomendar mejor qué jugar en cada móvil
Google acompaña ese giro con un motor de recomendación de juegos personalizado apoyado en los gustos de cada usuario y en datos de 1.200 millones de jugadores de su comunidad. La función debutará primero en Estados Unidos y en inglés.
Ese enfoque intenta reducir un problema conocido en las tiendas de apps, que a menudo muestran demasiadas opciones y muy poca orientación real. Si la promesa funciona, encontrar algo afinado con los hábitos de juego podría parecerse menos a navegar por pasillos infinitos.
Junto a ese recomendador llegarán varias herramientas sociales. Los usuarios podrán crear listas propias de juegos, publicar preguntas en una nueva sección de comunidad y participar en desafíos de 48 horas.
El asistente de Google Play compara apps y entra en la conversación
También cambia el papel de la inteligencia artificial dentro de la propia tienda. El asistente integrado en Google Play ahora ofrecerá comparaciones y marcará las diferencias clave entre aplicaciones similares, una ayuda especialmente útil cuando dos opciones parecen casi idénticas en capturas y descripciones.
Además, las aplicaciones y los juegos de Google Play pasarán a integrarse en las conversaciones del asistente de inteligencia artificial de Google. Eso acerca la búsqueda de software a un formato más natural, donde el usuario pregunta, compara y decide sin saltar tanto entre pestañas.
"Por eso el futuro de las aplicaciones en Google Play es personal, seguro y creado por todos, y por eso Play lidera el cambio y pasa de 'hay una aplicación para eso' a 'hay una aplicación para mí'". - Sam Bright, vicepresidente y director general de Google Play y el Ecosistema de Desarrolladores de Google
La frase resume bien la ambición comercial de Google, aunque la parte más concreta está en cómo aterriza esa personalización. En los próximos meses, los usuarios podrán compartir sus apps creadas con inteligencia artificial con una red de confianza, como familiares, amigos o el equipo deportivo de sus hijos.
Google intenta abrir la creación sin soltar del todo la seguridad
Ahí aparece la tensión más delicada de todo el anuncio. Google permite crear algo privado, luego compartirlo con un círculo cercano y, si el proyecto crece, convertirlo en una aplicación pública para los 3.000 millones de usuarios de la tienda después de completar revisiones de confianza y seguridad.
No es un detalle menor, porque una misma aplicación puede pasar de uso personal a exposición pública ante 3.000 millones de usuarios. Ese salto obliga a mantener filtros, justo cuando la creación con inteligencia artificial promete rebajar las barreras de entrada.
Google suma otra capa de control con una función de rango de edad para familias. Los padres podrán compartir con los desarrolladores el rango de edad de sus hijos sin revelar la fecha exacta de nacimiento, con la intención de obtener experiencias más adecuadas.
Entre la promesa de fabricar una app para uno mismo y la posibilidad de llevarla después a toda la tienda, Google Play intenta ocupar dos papeles a la vez. El dato que mejor resume esa tensión no está en un eslogan, sino en el recorrido completo de una sola creación, nacida en privado, compartida con un círculo pequeño y capaz de acabar delante de 3.000 millones de usuarios.