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Foursquare terminó de la forma que pocas tecnológicas de consumo consiguen esconder del todo cuando cambian de piel. La plataforma que durante años convirtió el móvil en una libreta social de lugares y hábitos acaba en manos de la firma publicitaria Infillion, que compró el mes pasado su negocio de datos de localización por una cantidad no revelada.
Lo más duro no está solo en la venta, sino en lo que deja detrás. Dennis Crowley, cofundador y ex director ejecutivo de Foursquare, aseguró que los inversores no obtuvieron ningún retorno, un desenlace difícil de encajar en una empresa que llegó a superar los 100 millones de dólares de ingresos en años consecutivos.
"Estoy destrozado por este final. Mucha gente dedicó mucho tiempo, energía, pasión y amor a construir Foursquare la empresa, los productos, la marca, la cultura. Si formabas parte de ello o incluso estabas cerca, sabes exactamente a qué me refiero. A nuestros aproximadamente 1600 antiguos empleados a lo largo de 17 años, lamento que la historia de Foursquare haya terminado de una manera que hace parecer que nuestros esfuerzos colectivos no valieron nada". - Dennis Crowley, cofundador y ex director ejecutivo de Foursquare
Durante mucho tiempo, Foursquare fue una de esas apps que parecían explicar hacia dónde iba el smartphone. Luego giró hacia el negocio empresarial y encontró ahí una vía de ingresos estable, hasta el punto de encadenar ejercicios por encima de los 100 millones de dólares.
La empresa cambió de manos y también cambió su rumbo
En 2019, Foursquare captó capital de una firma de capital privado. Dos años después, en 2021, la compañía nombró director ejecutivo al banquero que había liderado aquella operación, un relevo que Crowley señala como parte central del desenlace.
Su crítica no va contra una caída repentina del negocio, sino contra la incapacidad de la dirección para sostener o aumentar el valor de la empresa tras esa transición. Ahí aparece una tensión incómoda para cualquier lector que siga el sector, porque facturar más de 100 millones de dólares no bastó para evitar un final sin retorno para los inversores.
Más de 411 millones de dólares en financiación ayudan a medir el tamaño de esa contradicción. Foursquare había reunido más de 411 millones de dólares antes de terminar vendida, una cifra que en otro contexto invitaría a pensar en una salida mucho menos amarga.
El cierre de la app dejó claro que la marca ya no era lo que había sido
La señal más visible para el usuario llegó en 2024, cuando Foursquare cerró su aplicación. Para el público general, aquel movimiento convirtió en definitivo algo que llevaba tiempo ocurriendo por dentro, porque la marca ya no vivía en la experiencia de descubrir sitios desde el móvil, sino en la explotación comercial de datos de localización.
Ahí está la parte más llamativa de la historia. La app desapareció en 2024 aunque el negocio había superado los 100 millones de dólares en ingresos, una distancia difícil de ignorar entre lo que una empresa factura y lo que conserva de su identidad.
Crowley lo resume desde el daño simbólico y humano que deja el cierre para quienes pasaron por la compañía. La cifra de unos 1600 antiguos empleados a lo largo de 17 años coloca esa despedida en una escala mucho mayor que la de una simple compraventa corporativa.
Al final, la operación con Infillion no solo baja la persiana sobre una app conocida. También deja una cuenta incómoda, con más de 411 millones de dólares recaudados, ingresos de más de 100 millones de dólares en años consecutivos y una venta en la que, según Dennis Crowley, los inversores no recuperaron nada.