El fiscal general de Inglaterra y Gales ha decidido vaciar de contenido la cuenta oficial de su departamento en X en uno de los momentos más tensos para la plataforma. Richard Hermer también ejerce como abogado general para Irlanda del Norte y trasladó a su equipo una instrucción muy concreta, publicar allí solo cuando haga falta corregir desinformación.
La medida corta una rutina asentada. La última publicación oficial apareció el 12 de junio tras una actividad que en algunos periodos superaba un mensaje diario.
Hermer movió ficha después de los disturbios de Southampton y Belfast a principios de mes. En su entorno dan por hecho que actores malintencionados usan X para sembrar discordia y abrir grietas entre comunidades que ya estaban bajo presión por varios episodios violentos.
La cuenta sigue abierta pero solo servirá para apagar incendios
La orden llegó al personal la semana pasada, cuando crecían los bulos en la plataforma sobre el asesinato de Henry Nowak, apuñalado por un hombre sij, y sobre el apuñalamiento de un hombre de Dublín por un nacional sudanés. No es una salida completa en términos técnicos, pero sí un frenazo casi total en el uso institucional.
Ahí está la clave práctica para cualquier organismo público. Mantener presencia en una red social suele justificarse por alcance y rapidez, pero esa lógica cambia cuando el canal obliga a dedicar recursos a desmentir falsedades en lugar de comunicar políticas o decisiones oficiales.
Durante esos días circularon vídeos manipulados de cámaras corporales sobre el caso Nowak. La herramienta Grok identificó de forma errónea a dos agentes de policía y sus datos acabaron difundiéndose de manera amplia.
"Simplemente no podemos permitir que un grupo muy pequeño de millonarios financiados con criptomonedas de este mundo se salga con la suya utilizando el debate sobre el TEDH o el acercamiento a la UE para sembrar más división en este país; no podemos permitir que tracen líneas entre nuestras comunidades." - Richard Hermer, fiscal general de Inglaterra y Gales y abogado general para Irlanda del Norte
Su discurso abordaba la permanencia del Reino Unido en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pero el mensaje retrata bien el clima político que rodea la decisión. Cuando una red social entra en esa pelea como acelerador, el dilema para las instituciones deja de ser comunicativo y pasa a ser también de seguridad y cohesión social.
Los bulos sobre crímenes violentos empujaron la decisión
Activistas de extrema derecha utilizaron X para difundir desinformación y odio contra inmigrantes. Ese ruido ganó todavía más alcance con la amplificación de esas voces por parte del propietario de la plataforma, Elon Musk.
No es un detalle menor. Si la propia capa de recomendación social y la visibilidad del dueño empujan los mensajes más tóxicos, cualquier rectificación oficial compite en desigualdad y llega cuando el daño ya circula de pantalla en pantalla.
El movimiento de Hermer además no llega aislado. Algunas diputadas ya habían abandonado de forma individual la red social al conocerse que Grok permitía generar imágenes de mujeres y niños reales con ropa reveladora.
La salida refleja un problema que ya no es solo de reputación
Para un usuario común, estos episodios pueden sonar lejanos hasta que aparece un nombre falso, un vídeo manipulado o una imagen fabricada que corre más rápido que la rectificación. Para una oficina pública, eso significa decidir si sigue alimentando un escaparate que a la vez funciona como foco de confusión.
La instrucción interna reduce X a una sola función, desmentir bulos cuando aparezcan. Ese detalle resume la contradicción central, una cuenta oficial creada para informar queda relegada a intervenir solo cuando el incendio ya está encendido.